El PXOM decepciona: dispara el precio de la vivienda, llena la ciudad de fincas agrícolas, deja a Vigo sin suelo industrial y boicotea la movilidad

Vista aérea de Vigo.

El publicitado Plan Xeral de Ordenación Urbanística copia ordenanzas de otros ayuntamientos y paraliza el desarrollo de la urbe por su falta de viabilidad, imprecisión e improvisación

El Plan Xeral de Ordenación Urbanísitca (PXOM), anunciado y publicitado hasta la saciedad por Abel Caballero, ha supuesto una gran decepción para muchos vigueses al comprobar que paralizará la ciudad durante años por su exagerada imprecisión, con un contenido que se limita a copiar ordenanzas de otros ayuntamientos que nada tiene que ver con las características de la urbe más grande de la Comunidad.

El documento, que carece de estrategia clara, viable y ejecutable, parece redactado a toda prisa con el único objetivo de quitarse el trámite de encima, pese a que ello suponga dejar a la ciudad sin rumbo, sin futuro y enterrada en trámites administrativos y judiciales.

El Plan, elaborado sin ningún tipo de consenso y prácticamente en secreto, deja a una gran parte de Vigo a desarrollo futuro, con más de 155 ámbitos en los que habrá que aprobar un PERI (Plan Especial de Reforma Interior) o un Plan Parcial –con todas las impugnaciones que esto provocaría-. Precisamente para evitar este problema, el texto del 2008 incluía la ordenación detallada de gran parte de ellos, para blindarla y evitar retrasos. Sin embargo, de aprobarse el PXOM en 2023, aún habría que esperar años para aprobar el planeamiento de desarrollo.

En cuanto a las viviendas protegidas, casi el 30% están también en esos ámbitos que quedan en el limbo y, de no desarrollarse, no habrá parques, dotaciones, ni vivienda protegida u ordinaria a precio libre. Esto no hace más que incrementar la pérdida de población joven que sufre Vigo, con el precio de las viviendas más caro de Galicia y tras años de parálisis en la construcción. Nuevamente, como el nuevo Plan fía todo a un desarrollo posterior, provocará que únicamente se edifique en los pocos solares existentes, lo que disparará aún más el precio de la vivienda y aumentará la especulación.

Por si esto fuese poco, el problema de la escasez de suelo industrial se complica, ya que el nuevo PXOM destina más 11 millones de metros cuadrados para actividades agrícolas y ganaderas en Vigo y apenas 640.000 para nuevas actividades industriales.

Por otra parte, la articulación de una gran parte de la urbe tampoco sale bien parada y queda abandonada a su suerte, con una Circunvalación de Vigo de la que se hará solo la mitad -de Balaídos a la Avenida de Madrid- mientras la otra parte, hasta Teis, desaparece. La antigua estación de autobuses no corre mejor suerte y evidencia del desinterés que el Gobierno de Caballero muestra sobre su futuro uso, pues el estudio de movilidad indica que se debe hacer un aparcamiento disuasorio que se plantea tras remodelar el nudo, mientras en otro apartado se plantea hacer un nudo de intercambio y los planos recogen una zona verde.

No es de extrañar que, después de toda la expectación generada por el propio alcalde, los vigueses se hayan quedado con la desagradable sensación de que les han vendido humo. El PXOM no convence y, lejos de impulsar el crecimiento de la ciudad, hipoteca su desarrollo.