El Puerto de Vigo demuestra su fortaleza como puerto refugio tras el atraque seguro del ‘Maria Francisca’

La Autoridad Portuaria activa todos los protocolos y coordina con éxito una compleja operativa tras un corrimiento de carga provocado por el temporal

El Puerto de Vigo volvió a evidenciar su capacidad operativa y de respuesta ante emergencias marítimas al gestionar con éxito la llegada del buque portacontenedores Maria Francisca, que sufrió un corrimiento de carga a causa de un fuerte temporal en aguas portuguesas. La actuación permitió garantizar la seguridad del atraque y la protección del entorno marítimo, consolidando el papel de Vigo como puerto refugio del Atlántico.

El incidente se produjo al sur de Aveiro, cuando el buque —que tenía prevista escala en Vigo y Leixões— se vio afectado por condiciones meteorológicas adversas. La carga, compuesta principalmente por contenedores de granito, cacao y aceite de palma, se desplazó parcialmente y varios contenedores se perdieron en aguas lusas, lejos de la costa gallega.

Atraque coordinado y perímetro de seguridad

Tras recibir el aviso, la Autoridad Portuaria organizó el atraque en el Muelle Transversal, donde el buque arribó alrededor de las 21.30 horas. De forma preventiva, se instaló un perímetro de seguridad en el muelle y se desplegaron barreras anticontaminación alrededor del barco, activando todos los protocolos de seguridad y medio ambiente.

Dispositivo integral de escolta y control

La entrada en la ría se realizó bajo un dispositivo integral de escolta, con la participación de los remolcadores Helechosa y Talavera, los prácticos, el helicóptero Pesca I y el buque Valentín Paz de Andrade del Servicio de Gardacostas de Galicia. En la operativa colaboraron también Capitanía Marítima, Salvamento Marítimo, SEGEM, amarradores y personal de la Autoridad Portuaria, garantizando el control total y la seguridad durante toda la maniobra.

Planificación minuciosa para la retirada de contenedores

En estos momentos, los equipos técnicos trabajan en el diseño de la operativa de recolocación y retirada de los contenedores dañados, un proceso que requiere planificación detallada y coordinación interinstitucional. Paralelamente, se desarrollan inspecciones técnicas por parte de Capitanía Marítima, peritos y compañías aseguradoras para evaluar el estado del buque y la carga.