El estallido de la guerra en Ucrania, sumado a la apuesta del Gobierno central por el gas frente a otras energías, dispara hoy el coste medio del megavatio hora por encima de los 240 euros
El inicio de la guerra en Ucrania ha desbocado, todavía más si cabe, el precio de la luz en nuestro país. Así, la situación bélica dispara hoy el coste medio del megavatio hora por encima de los 240 euros, en lo que supone un incremento del 17% frente al coste registrado ayer.
De este modo, la luz alcanza este viernes su segundo máximo de 2022, sólo por detrás de los 244,67 euros que se alcanzaron el pasado 17 de enero. Asimismo, y en comparación con el viernes de la semana pasada, cuando el coste estaba en 184,26 euros, el precio será un 30% más caro.
Una comparativa que empeora si se realiza con respecto a las cifras contabilizadas hace exactamente un año. Entonces, el 25 de febrero de 2021, el precio medio del megavatio hora era de 45,83 euros, es decir, un 424% inferior al de hoy.
Estos precios del mercado mayorista repercuten directamente en la tarifa regulada o PVPC, a la que están acogidos casi 11 millones de consumidores en España, y sirve de referencia para los otros 17 millones que contratan su suministro en el mercado libre.
Así, y un escenario energético ya de por sí complicado, en el que 2021 se cerró como el año más caro de la historia pese a las promesas del presidente Sánchez, El estallido de la guerra en Ucrania, unido a la apuesta del Gobierno central por el gas frente a otras energías, aboca a los consumidores a unos meses muy difíciles.
No en vano, esta escalada de precios se debe, entre otros factores, al encarecimiento del gas en los mercados internacionales, que se emplea en las centrales de ciclo combinado y que marca el precio del mercado en la mayoría de las horas, y al aumento del valor de los derechos de emisión de dióxido de carbono (CO2).
En este marco, durante las próximas semanas es previsible es un encarecimiento todavía mayor de los precios de la energía, especialmente del gas, ante el riesgo de que las importaciones rusas hacia Europa se vean frenadas por las sanciones impuestas por la Unión Europea.

