Carlos I.P. fue condenado en 2019 a 11 años y 4 meses de prisión por una tentativa de asesinato, con las agravantes de alevosía y parentesco

Su defensa recurrió cuestionando la imparcialidad del tribunal, y ahora este ciudadano portugués vuelve a sentarse en el banquillo

Fue en un céntrico hotel de Vigo y con un mazo. el 2 de mayo de 2016. El escrito de la Fiscalía describía la escena: Carlos I.P. entró en el baño y sorprendió a su mujer mientras que esta se arreglaba tras ducharse. La golpeó varias veces en la nuca, y después de que cayese al suelo la agarró por el cuello, volviendo a golpearla en la cabeza. Luchando por su vida, ella logró escapar y pedir auxilio desde la puerta de la habitación.

Unos hechos más propios de una película de miedo que dejaron en la mujer varias lesiones y cicatrices, además de un cuadro de estrés post-traumático. El crimen fue juzgado en la sección cuarta de la Audiencia Provincial de Pontevedra, donde en marzo de 2019 se emitió una sentencia que condenaba a Carlos a 11 años y 4 meses de prisión por una tentativa de asesinato, con las agravantes de alevosía y parentesco.

Sin embargo, su defensa recurrió basándose en la imparcialidad del tribunal, ya que las magistradas habían ratificado hasta en dos ocasiones su situación de prisión provisional.

El Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) estimó el recurso y anuló la condena, al tiempo que ordenaba repetir el juicio. Una repetición, con cambio de jueces, que tendrá lugar martes y jueves de la próxima semana, en la misma sección cuarta de la Audiencia Provincial de Pontevedra.