EL ITALIANO

Algeciras, año 1942, en plena Segunda Guerra Mundial. Elena Arbués es una joven viuda que regenta una librería en la ciudad. Una noche, mientras paseaba a su perro por la playa, encuentra un hombre desmayado en la arena, que resulta ser un buzo de combate italiano. Este encuentro cambiará su vida; le recoge y le auxilia, y crea un vínculo con él y con lo que el trabajo que el hombre y sus compañeros están llevando a cabo: sabotear los buques británicos refugiados en Gibraltar.

Autor: Arturo PÉREZ-REVERTE – Editorial: ALFAGUARA. Madrid, 2021–Páginas: 400 – Género: Novela Histórica – Público: General


Arturo Pérez-Reverte (Cartagena, 1951) nos regala una nueva novela, un año después de la exitosa Línea de Fuego. No se aparta demasiado del modelo de la anterior, pues también está ambientada en un conflicto bélico, aunque en esta ocasión la guerra es más bien un fondo a través del que se relata una bella historia de amor.

Nos situamos en Algeciras, en 1942. España sufre aún las cicatrices de la recién terminada Guerra Civil. Italia sigue bajo el mando de Mussolini, y combate en la II Guerra Mundial junto con los alemanes. Gran Bretaña intenta controlar el Mediterráneo, utilizando Gibraltar como puerto de acceso. Para tratar de impedirlo, los italianos utilizan torpedos humanos, o maiale (cerdo, en italiano; así los llamaban por lo mal que navegaban). Eran, más que nada, vehículos de propulsión donde viajaban dos buceadores, con equipamiento para romper las redes de protección antitorpedos que se instalaban en los puertos, y colocar cargas en el casco de los buques enemigos. Un sistema muy rudimentario, pero que en manos de hombres valientes (y temerarios) dio grandes resultados.

Uno de esos hombres llega casi desmayado a una playa de Algeciras, donde Elena Arbués, una joven viuda, propietaria de una librería, está paseando a su perro. Ayuda al hombre a recuperarse… Un tiempo después vuelven a encontrarse por la calle. Lo que al principio fue casi solamente curiosidad, pasa a convertirse en atracción.

Pérez-Reverte sabe escribir, no cabe duda. Guía al lector casi sin que este se dé cuenta por la historia de guerra, la historia de amor, y la (supuesta) investigación del autor en Italia, en una novela bien trenzada. Sólo criticaría que revela el final plenamente durante la investigación, por lo que se pierde buena parte de la tensión que mantiene la atención del lector. La relación de amor entre Teseo (el italiano) y Elena se va desarrollando durante toda la novela, pausadamente, manteniéndose como agradecimiento, amistad, curiosidad… Tiene un momento sexual, muy Pérez-Reverte: una mezcla de poesía y trazo grueso, que… bueno, para el que le guste el estilo. A veces este autor tiene esa forma de escribir, como en sus artículos en XL Semanal, donde mezcla lo bello y lo bestia.

La novela no es tan buena como la anterior, Línea de Fuego. Pero no defrauda, en absoluto.