EL HILO INVISIBLE

Una joven, ejecutiva de ventas de una importante revista americana, camina por una calle de Nueva York cuando un niño le pide limosna. Hace como que no le oye, pero repentinamente, sin pararse a pensar por qué, da la vuelta e invita al niño a almorzar en el McDonald’s. A ese almuerzo siguieron otros, siempre los lunes, y un cambio radical en la vida del pequeño Maurice. Para Laura también hubo un cambio; examina lo que va mal en su vida y decide mejorarlo, para ser la persona que Maurice ve en ella.

Autores: Laura SCHROFF y ALEX TRESNIOWSKI – Editorial: VERGARA. Barcelona, 2021– Páginas: 360 – Género: Costumbrista – Público: General


En el escaparate de una de las librerías que me suelen surtir, encontré este libro. El título no es muy bueno, en cuanto que frecuente; cuántos libros habrá que aluden a esa leyenda del hilo, unas veces invisible y otras rojo, que conecta a aquellos que están destinados a encontrarse, sin importar tiempo, lugar o circunstancias, y que se puede estirar o contraer, pero nunca romper. Así que no esperaba mucho. Y me he llevado una de las grandes sorpresas de la temporada.

Empecemos diciendo que el libro cuenta una historia real. Laura Schroff no es novelista, ni nada parecido. Por eso acude a su amigo Alex Tresniowski, que sí lo es, para que le ayude a novelar de su amistad con Maurice. Que es como un gran sueño americano, una de esas cosas que solamente pasaban en las películas de Frank Capra, ¡Qué bello es vivir! y similares.

Imaginemos la historia. Una mujer guapa, todavía joven, bien vestida, hecha a sí misma, camina por una calle de Nueva York, ajena a lo que pasa a su alrededor, metida en sus cosas. Como en tantas ocasiones, un niño negro, desharrapado, le pide unas monedas; y como siempre, ella le ignora y ni le contesta, continuando con su camino. Pero pocos metros más adelante, se lo piensa mejor y se da la vuelta. “No te doy dinero, pero si quieres te invito a comer al McDonald’s”. El joven ni se lo piensa, y asiente. De esta forma, comienza una conmovedora historia de amor incondicional, casi de madre a hijo, que a día de hoy (han pasado treinta y tantos años) aún perdura, y sigue conmoviendo a miles de lectores en todo el mundo.

A la vez que avanza la amistad entre el joven de once años y la mujer de treinta y cinco (una amistad limpia, de madre a hijo casi), conocemos la triste vida marginal de Maurice, con una familia rota por la droga, abandonados por su padre, con su madre adicta, viviendo en un cuchitril de beneficencia, cinco metros cuadrados donde se hacinaban a veces hasta diez personas. El niño recibirá su segundo regalo en su vida, la Navidad después de conocer a Laura. El primer regalo fue un porro que le regaló su abuela, para después quitárselo. Un Oliver Twist moderno, pero desgraciadamente real.

La vida de Laura, aunque ahora cómoda, tampoco fue fácil, y también la vamos conociendo: una familia muy unida, pero un padre que abusaba de la bebida, haciendo cuando menos incómoda la vida de sus hijos. Con pérdidas de personas importantes en su vida, con un matrimonio fracasado, y una enorme ilusión por tener hijos propios… que avanzado el libro vemos si va a poder cumplir o no. De algún modo, salvar a Maurice se le estaba presentando como una oportunidad de redimir su pobre triste infancia: mostrar a un niño todo lo que debe dársele por supuesto: la ternura, la preocupación por él, saber que tiene alguien detrás. La conmovedora historia de las bolsas de papel marrón (que cuenta el libro, y no voy a desvelar) puede hacer aflorar más de una lágrima. No es triste, es preciosa.

Disfruté mucho este libro; aún hay gente buena por el mundo. Y cualquier pequeño gesto por los necesitados, nos ayuda a nosotros más que a ellos. La autora lo repite siempre: sacó ella más de esa amistad que lo que pudo sacar Maurice, ahora un respetado trabajador y padre de familia. Leedlo, creo que nos hace bien a todos.