El “fermosismo” llega ya al 95% de Galicia con las ayudas de la Xunta

Recuperación del lavadero de Santaia.

En los últimos cinco años se concedieron casi 3.000 subvenciones a concellos y particulares por valor de 11,6 millones de euros para mejorar el paisaje gallego

El fermosismo se ha convertido en una seña de identidad de Galicia y, gracias al compromiso de la Xunta, ya alcanza prácticamente a toda la comunidad. La línea de financiación puesta en marcha por la Consellería de Medio Ambiente e Cambio Climático ha permitido que 295 municipios gallegos, cerca del 95% del total, se beneficien de estas ayudas destinadas a corregir impactos paisajísticos y a mejorar la imagen de pueblos y ciudades.

La filosofía de este programa parte de una premisa clara: la paisaje es calidad de vida. No se trata solo de embellecer fachadas o restaurar elementos patrimoniales, sino de reforzar la autoestima de la ciudadanía, revalorizar los entornos urbanos y rurales y garantizar que los gallegos disfruten de un entorno cuidado que incida positivamente en su día a día.

La iniciativa se enmarca en el Plan Estratéxico da Paisaxe 2021-2024, que fija objetivos concretos como proteger, mejorar y difundir la riqueza natural y cultural del territorio, además de fomentar la educación y la sensibilización ciudadana en esta materia. Entre las medidas más relevantes figura el Plan para la eliminación del feísmo, una lacra que durante décadas afectó a la imagen de muchos entornos y que ahora se combate con actuaciones directas sobre inmuebles y espacios públicos.

Desde su creación en 2021, las ayudas gestionadas por el Instituto de Estudos do Territorio han logrado un notable impacto. En solo cinco años, la Xunta ha concedido 2.889 subvenciones –a concellos y particulares– con un importe total de 11,6 millones de euros, movilizando además una inversión global de 16,5 millones. Estas cifras reflejan el alcance de una medida que, más allá de los números, se traduce en calles, plazas y aldeas renovadas.

En la convocatoria de este 2025, la Administración autonómica aprobó 55 ayudas para municipios, que se destinarán a un total de 84 actuaciones concretas, y 348 ayudas para particulares, lo que da idea de la demanda creciente y de la buena acogida que tiene el programa entre la población.

Rehabilitación de edificios y patrimonio local

Las subvenciones a los concellos, con un máximo de 40.000 euros por beneficiario, están dirigidas a ayuntamientos de menos de 20.000 habitantes. Se dividen en dos líneas principales: por un lado, la renovación y acabado exterior de fachadas, cubiertas y muros de cierre en edificios municipales; por otro, la conservación de elementos etnográficos de gran valor cultural y social, como fuentes, lavaderos, hórreos o palcos de música.

Con un presupuesto de 1 millón de euros financiado íntegramente con fondos autonómicos, estas actuaciones permiten recuperar inmuebles deteriorados que prestan servicios públicos o que forman parte del patrimonio identitario de las aldeas y villas gallegas. De este modo, se impulsa también el atractivo turístico de los municipios, que encuentran en la mejora del paisaje un aliado para dinamizar su economía local.

Implicación de la ciudadanía

La otra gran vertiente del programa se centra en los particulares, que pueden solicitar subvenciones para actuaciones en sus viviendas y propiedades. Las ayudas cubren hasta el 70% del coste, con un límite de 3.000 euros por beneficiario, y se dirigen a la mejora de fachadas, cubiertas y muros de cierre. También contemplan la retirada de elementos discordantes o en mal estado que dañan la estética del entorno, como los bloques de hormigón sin revestir o las cubiertas de fibrocemento.

En muchos casos, estas intervenciones suponen la diferencia entre mantener un inmueble en malas condiciones o recuperarlo con materiales tradicionales, como la piedra o los morteros vistos, en armonía con las características de cada zona. Con ello, se fomenta no solo la estética, sino también la conciencia colectiva sobre la importancia de cuidar el paisaje.

Un motor de desarrollo sostenible

La Xunta subraya que este esfuerzo se financia íntegramente con fondos propios, lo que demuestra la prioridad que el Gobierno gallego otorga a esta política pública. Además, el impacto va más allá de la simple corrección estética: las obras generan actividad económica, dinamizan a pequeñas empresas y autónomos del sector de la construcción y refuerzan la cohesión territorial al mejorar los servicios en los municipios más pequeños.

En definitiva, el fermosismo no es solo una apuesta por la belleza del territorio, sino una estrategia de desarrollo sostenible que involucra a vecinos y administraciones en la construcción de una Galicia más cuidada, competitiva y orgullosa de su paisaje.