El presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, y el presidente de la Autoridad Portuaria de Vigo, Carlos Botana, participaron en la inauguración del primer faro de Pontevedra reconvertido en hotel
El Faro Silleiro de Baiona, con más de un siglo de historia guiando embarcaciones en una de las costas más peligrosas del Atlántico gallego, ha abierto hoy oficialmente sus puertas como hotel boutique tras un proceso de rehabilitación que comenzó en 2021. La nueva infraestructura compaginará su función hotelera con la de señalización marítima, convirtiéndose en el primer faro de la provincia de Pontevedra transformado en alojamiento turístico y el tercero de Galicia.
El presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, calificó el proyecto como “un símbolo de la Galicia orgullosa de su identidad”, que sabe crecer sin perder el alma y que apuesta por la recuperación del patrimonio. La Xunta destinó cerca de 578.000 euros procedentes de fondos europeos Next Generation para llevar a cabo esta transformación, que se alinea con un modelo de turismo sostenible, cohesionado territorialmente y con un fuerte componente de valorización del rural.
Por su parte, el presidente de la Autoridad Portuaria de Vigo, Carlos Botana, destacó la importancia de esta actuación dentro de la estrategia europea de economía azul sostenible que lidera el puerto desde 2016. Botana puso en valor el compromiso de la empresa concesionaria “Lighthouse Baiona” con la excelencia, la sostenibilidad y el desarrollo del entorno. Recordó también el papel histórico de los torreros —los antiguos fareros—, cuyo ingenio y esfuerzo mantuvieron la operatividad del faro incluso en épocas tan difíciles como la posguerra.
El nuevo hotel, ubicado en el Camino Portugués por la Costa —tercera ruta más transitada del Camino de Santiago—, dispone de 17 habitaciones y una superficie total de concesión de 2.860 m². Además, la empresa ha rehabilitado también el faro viejo, en ruinas desde 1924, como un espacio gastronómico singular junto a la playa de los cristales, con zonas de observación del mar y de aves.
El proyecto, fruto de una colaboración institucional y empresarial modélica, aspira a convertirse en referente de un turismo desestacionalizado, rentable y respetuoso con el medio. En palabras del presidente Rueda, es “un ejemplo de planificación y trabajo bien hecho”, al que la Xunta seguirá respaldando con nuevas líneas de ayudas por 20 millones de euros a lo largo de 2025.

