El crimen de Sárdoma podría saldarse con un acuerdo entre las partes que rebajaría la pena del acusado de matar a su padre

Tras matar a su progenitor, lo ocultó en un cobertizo durante varios días antes de trasladarlo a una finca forestal para enterrarlo, donde fue localizado a los pocos días

El conocido como crimen de Sárdoma, en el que M.A.Q., acusado de matar a su padre y ocultar varios días su cadáver, podría saldarse con un acuerdo entre las partes para rebajar la pena de once años y medio de cárcel que solicitaba inicialmente el Ministerio Fiscal.

En este sentido, la vista oral en la sección quinta de la Audiencia de Pontevedra, con sede en Vigo está programada para una sola jornada el próximo martes, después de que las partes llegasen a un acuerdo.

Tal y como se recoge en el escrito de conclusiones provisionales de la Fiscalía, en el que aplica el agravante de parentesco y las atenuantes de confesión y alteración psíquica, M.A.Q. golpeó a su padre, con quien convivía, en la cabeza varias veces «con un objeto contuso-contundente».

«El acusado le propinó dichos golpes a su padre con intención y con plena conciencia de acabar con su vida o, en cualquier caso, asumiendo y aceptando cualesquiera resultados que se derivasen de su acción, incluida la muerte de su padre, M.A.R.», expone la Fiscalía.

A continuación arrastró el cuerpo de su padre a un cobertizo que se encontraba dentro de la misma finca, abandonándolo allí siendo consciente de que en dicho lugar no podría ser visto ni auxiliado por terceras personas, marchándose tras ello del domicilio para dirigirse a su puesto de trabajo, donde desarrolló su jornada habitual.

M.A.R. falleció a consecuencia de un traumatismo cráneo encefálico abierto y facial múltiple, siendo las lesiones sufridas mortales de necesidad. El cadáver permaneció varios días en el cobertizo, donde el acusado lo amortajó atándolo de pies y manos con un cinturón y cinta carrocera y lo cubrió con distintas telas y dos bolsas plásticas.

El acusado mantuvo el cuerpo de su padre tres días en el cobertizo. Luego lo transportó en una carretilla hasta una finca forestal donde lo depositó y lo cubrió con ramas de arbustos y cañas que recogió en los alrededores.

Una semana después fue localizado el cadáver, y a los tres días, durante un registro judicial en la finca y el domicilio de su padre, M.A.Q. reconoció de forma espontánea que él lo había matado.

La Fiscalía incluye en su escrito que en el momento de la agresión mortal el acusado «mantenía íntegra su capacidad de discernimiento» y que su capacidad volitiva estaba «mermada de forma moderada».

Desde su detención el 10 de enero de 2019, M.A.Q. permanece en prisión provisional