El cierre de la oficina de Aqualia en la calle Venezuela incumple el reglamento del servicio de aguas del Concello de Vigo

La oficina de Aqualia en la calle Venezuela, cerrada.

El artículo 77 de esta norma establece que «o concesionario dispoñerá dunha oficina de información ó público dentro do casco urbano da cidade, a efectos de información e reclamacións»

Aquella lejana declaración del estado de alarma en la madrugada del 14 al 15 de marzo supuso un cambio en la inmensa mayoría de servicios y costumbres; indispensables en muchos casos, necesarios otras, y con menos justificación algunas veces. Las menos. Podría ubicarse en este último grupo el cierre de la oficina de Aqualia en la calle Venezuela de Vigo.

Este local de la concesionaria, que suma meses con la persiana bajada, era el lugar escogido en el centro de Vigo para atender a la ciudadanía y realizar gestiones directamente relacionadas con el suministro del agua a los vecinos. Desde el pago de recibos a otro tipo de actuaciones.

Sin embargo, el Covid se llevó por delante la oficina, pasando la concesionaria, como avisa en el cartel que figura desde entonces en la verja, a atender a aquellos que lo deseen en las oficinas que tienen en la calle Cantabria. Siempre, eso sí, con cita previa.

Una decisión tomada bajo el amparo de la pandemia y que incumple, sin embargo, el reglamento del servicio de aguas del Concello de Vigo. Esta norma, en su artículo 77 establece, literalmente, que «o concesionario dispoñerá dunha oficina de información ó público dentro do casco urbano da cidade, a efectos de información e reclamacións».

Sin embargo, la calle Cantabria en la que ahora presta servicio Aqualia, se ubica en el barrio de Lavadores, que se sitúa fuera de lo que el Instituto Nacional de Estadística considera como casco urbano del municipio. Un requisito puesto y pensado, precisamente, para facilitar la vida a los miles de vigueses que viven dentro del mencionado casco urbano, y que ahora se ven obligados a desplazarse hasta la calle Cantabria para realizar esas gestiones.

La decisión, adoptada bajo el amparo del establecimiento de las medidas de seguridad que exige la actual situación sanitaria, resulta difícil de comprender si, como es el caso, hace falta cita previa para acudir al local de la calle Cantabria.

En este sentido, esta misma semana, desde la oposición municipal, el Partido Popular de Vigo denunciaba el cierre de la oficina, y exponía, precisamente, que si el servicio se da con cita previa, se podría ofrecer en la misma calle Venezuela.