El Celta reina en la barbarie

Mallo celebra el tercer gol del Celta. Foto: RC Celta

Los de Coudet se imponen 3-4 en Huesca después de un partido loco, de esos que disfruta la hinchada y desespera a los entrenadores

El fútbol en tiempos del Covid y a las dos de la tarde tiene estas cosas: o te mata a bostezos, como sucedió hace siete días contra el Valladolid; o te amenaza con un infarto, como este mediodía en El Alcoraz, donde Celta y Huesca rivalizaron en errores, palos y ocasiones. Una ruleta rusa donde la última bala, disparada curiosamente por Beltrán, terminó por masacrar a los locales.

Ese remate del medio centro celeste suponía el cuarto tanto del Celta en el partido, apenas dos minutos después de que Ferreiro, en una abominable acción defensiva -una de tantas- de los del ‘Chacho’, hubiese puesto el tres a tres. La tercera igualada del choque a la que se llegaba después de que Hugo Mallo, de cabeza y a la salida de un córner -sí, han leído bien- hubiese vuelto a adelantar a los celestes al inicio del segundo tiempo.

Antes de todo esto, la primera parte había dejado ya un cierto poso de realismo entre los dos equipos. Un Huesca que convive con el descenso y con sus limitaciones, y un Celta que vuelve a dudar tras el comienzo fulgurante del ‘Chachismo’. Tan fulgurante como el propio arranque celeste, adelantándose a los 4 minutos tras una buena contra en la que Aspas encontró a Nolito, y éste a Mina que, por una vez, no dudó y golpeó seco y fuerte, alojando la pelota junto al palo largo.

Sin embargo, los del ‘Chacho’, hoy, están lejos de aquel equipo valiente y confiado de hace menos de un suspiro. Y así, en otro tedioso domingo al mediodía, se dejó remontar en dos minutos. Primero, Siobas cazaba un centro lateral para igualar a uno. Y a los 90 segundos, Rafa Mir alojaba el balón en la escuadra de Rubén antes de aplastar en la carrera a un Murillo devastado por la infinita realidad que el paso de las semanas ha dejado al descubierto.

En medio de toda esta barbarie, hubo tiros erráticos, palos, uñas mordidas, algún que otro ‘uy’ por el camino, emoción, intriga, desesperación… y una buena dosis de locura. De esa capaz de elevar al Celta con cuatro goles sin que ninguno corresponda a Iago Aspas.

Un duelo tan impredecible como divertido de ver -al menos para la hinchada vencedora-, de esos en los que los entrenadores se marchan, pese a todo, cabreados. Porque si Pacheta pedía calma con el tres a tres, los suyos respondían con histeria, facilitando el gol decisivo de Beltrán, que colocaba el balón en la escuadra con una facilidad impropia de su diestra. O si el ‘Chacho’ apostaba por los tres centrales, el Huesca marcaba nada más ingresar Araujo en el terreno de juego.

Al final, el Celta amarra media permanencia, con permiso de Rubén, lesionado, que vuelve a dar la alternativa a Iván Villar, hoy más seguro que otras tardes. El Huesca, mientras tanto, continúa colista, una plaza que los del ‘Chacho’ observan ya a trece puntos de distancia. Algo inusual en estos años.