El Celta reencuentra el camino

Mina celebra uno de sus tantos. Foto: RCCelta

Los del ‘Chacho’ se imponen al Elche por 3-1 con dos goles de Mina y otro de Brais y duermen novenos a solo un punto de la séptima plaza

La victoria es como un analgésico, calma el dolor y la ansiedad, la desesperanza que provocan las derrotas, las dudas que devoran las uñas de los hinchas, hoy que ya no hay pipas en los estadios pandémicos del Covid. Y en busca de esa zona de confort andaba el Celta, tras mes y medio de 2021 sin conocer la victoria, hasta esta noche, hasta el Elche, hasta un 3-1 balsámico. Hasta el día en el que Santiago recordó lo que un día prometió ser Mina, un chico que, decían, metía goles.

Porque fue Santi Mina el bigoleador de la noche, y no Iago, con todo lo que eso puede suponer en este equipo. El otro gol de los del Chacho corrió a cargo de Brais. Hay vida más allá del genio de Moaña, que no estará en Valencia tras la quinta tarjeta. Tampoco Brais, por idéntico motivo. Habrá que volver a reinventarse, aunque ahora hay más piezas que entonces, por ejemplo, Solari y Ferreyra.

Pero no todo fue un plácido camino. Salieron bien los de Almirón generando una primera en botas de Boyé que salvó Rubén. Replicó el Celta en los pies de Nolito, tras una contra conducida por Mina, que encontró a Iago en el punto de penalti, que a su vez prolongó hacia el andaluz, con buena respuesta de Badía.

Luego la tuvo Guti para el Elche, y marró lo infallable Santi Mina, para desesperación del ‘Chacho’, al que se lo llevaban los demonios. Duró poco el enfado porque, en el breve intervalo de un suspiro, el Celta encadenó dos minutos de locura. 180 segundos que enlazaron la alegría del primer gol con el delirio del segundo.

Santi abrió la lata a pase perfecto, amortiguado con dulzura por Nolito. Y Brais, al poco de sacar de medio, puso el segundo tras un pase filtrado por Iago hacia el propio Nolito, que, esta vez con la puntera, acertó de modo menos ortodoxo a dejar un pase de la muerte. Pero la ortodoxia no cuenta a la hora de cantar los goles.

Parecía todo resuelto, pero a la vuelta de vestuarios Rubén se encargó de salvar un balón que no debía para evitar un córner, convirtiendo la jugada en un regalo para el Elche. Podía haber partido, pero Augusto Solari decidió que no. A la carrera, recogió un pase en profundidad de Araujo, levantó la cabeza y puso un cetro seco, con rosca, milimétrico, de esos que hace tiempo que se no se ven por Balaídos, a los pies de Santi Mina. Jaque Mate.

Y así, por fin, otra victoria, después de tres empates y tres derrotas en las seis jornadas precedentes. El Celta reencuentra el camino y mira a Europa. Duerme noveno a un punto de la séptima plaza. Soñar es gratis. Incluso sin Iago en la próxima jornada.