El Celta cae en la barbarie

Cervi celebra su tanto, el segundo celeste. Foto: LaLiga

Los del Chacho salen goleados del Bernabéu por 5 a 2 tras un partido loco en el que se adelantaron dos veces en el marcador

Hay partidos dominados por la táctica y los bostezos y otros en los que reina una especia de anarquía narcotizante que todo lo empapa y lo domina, para beneficio y placer de esa hinchada siempre fiel. Choques como el del Bernabéu, que estrenaba imagen y mensaje frente a un Celta que se presentó valiente a la batalla: presión alta e ideas claras. Lo suficiente para adelantarse en el marcador y soñar con no se sabe qué a la vista de la respuesta defensiva. Sólo Dituro se salvó de la barbarie, de los continuos desajustes que sellaron finalmente el 5 a 2.

Un resultado que no parecía cuando, a los cuatro minutos, Mina penalizó una buena presión alta sobre Gutiérrez, adelantando a los celestes que, a partir de ese momento, sobrevivieron mal que bien las embestidas. Una detrás de otra, fundamentalmente en las botas de un Vinicius que, de la noche a la mañana, de Zidane hacia Ancelotti, ha encontrado la pausa en mitad del rock & roll.

Fue, sin embargo, Benzemá, quién si no, el que penalizó el enésimo desajuste defensivo del Celta para poner el 1 a 1 y dejar a los del Chacho todavía más a merced de un Madrid dominador. Tanto que no vio venir una buena salida de balón de los celestes que al primer toque, hilaron cuatro pases hasta Cervi, cuyo remate de tacón mereció el gol que encontró finalmente en el rechace.

El tanto noqueó a los locales y permitió respirar al Celta hasta el descanso. Un oxígeno que se desvaneció a la vuelta de vestuarios. En apenas 40 segundos Benzemá ponía las tablas de cabeza, paso previo a encontrar a Vinicius en carrera que, una vez, más halló la pausa para adelantar al Real Madrid.

A partir de ahí se sucedieron los cambios, lo que permitió ver el debut de Camavinga en los locales, autor del cuarto de rechace tras una galopada de Modric que, sorprendido, avanzó hacia Dituro al mismo ritmo al que se apartaban la defensa celeste. El quinto, ya al final, llegó de penalti, cometido por Denis a Vinicius y transformado por Benzemá.

Tuvo alguna el Celta entre golpe y golpe. Pero no lo suficiente, no para merecer más en un nuevo Bernabéu que contempló a un viejo Celta: el de los eternos errores defensivas. No saltan las alarmas, pero ya se escuchan las sirenas. Un punto en cuatro jornadas y antepenúltimos en la tabla. El viernes, en casa y contra el Cádiz, el cóctel puede derivar en una bomba. Se verá.