Los nacionalistas reclaman rehacer el proyecto y diseñar una estrategia integral de movilidad para toda la ciudad
El Bloque Nacionalista Galego ha presentado una enmienda a la totalidad contra la futura ordenanza de Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) de Vigo al considerar que el proyecto impulsado por el gobierno municipal “no responde a una verdadera transformación sostenible de la movilidad”.
La formación nacionalista sostiene que el modelo planteado por el Concello se basa principalmente en restricciones, controles automatizados y sanciones, sin ofrecer previamente alternativas reales de transporte público y movilidad sostenible.
Críticas al modelo de restricciones y cámaras
En el documento presentado por el portavoz municipal del BNG, Xabier Pérez Igrexas, el partido cuestiona el enfoque elegido para implantar las ZBE y defiende un modelo distinto, inspirado en ciudades como Pontevedra, basado en reducir el tráfico privado en toda la ciudad y no únicamente en crear perímetros restringidos.
Según los nacionalistas, la ordenanza viguesa apuesta por un sistema “coercitivo” sustentado en cámaras y lectura automatizada de matrículas, en lugar de priorizar la mejora del transporte colectivo, la movilidad peatonal o la ampliación de espacios públicos.
El BNG también considera que el texto no acredita suficientemente la necesidad ni la proporcionalidad de las medidas adoptadas y denuncia la ausencia de una evaluación seria sobre el impacto social y económico que las restricciones podrían tener sobre barrios periféricos, parroquias o trabajadores que dependen del vehículo privado.
Petición de actualizar el Plan de Movilidad
Otra de las principales críticas se dirige al Plan de Mobilidade Urbana Sustentable (PMUS), que el BNG considera desactualizado. La formación reclama una revisión integral del documento y un proceso participativo en el que intervengan vecinos, entidades sociales, sindicatos y colectivos vinculados a la movilidad.
El partido también muestra dudas sobre aspectos relacionados con la protección de datos y la denominada estrategia “Vigo ECODRIVING 2030”, que contempla sistemas de monitorización de la conducción y valoración del comportamiento de los conductores.
En su propuesta final, el BNG solicita devolver la ordenanza al gobierno municipal y abrir un nuevo debate ciudadano sobre el modelo de movilidad que necesita Vigo.

