Reclaman transparencia, descentralización de puntos de venta, sorteo de entradas y equidad para personas con movilidad reducida
El Bloque Nacionalista Galego (BNG) ha reclamado este jueves el fin del “uso privilegiado” que, a su juicio, realiza la Alcaldía de Vigo en relación con las entradas para los conciertos de Castrelos. La formación ha rechazado, un año más, las invitaciones gratuitas que se ofrecen a los concejales de la Corporación, por considerarlas una “prebenda incompatible” con el ejercicio de responsabilidades institucionales y con los principios de ética pública.
El portavoz municipal del BNG, Xabier P. Igrexas, señaló que “no hay ninguna justificación” para que los ediles accedan a entradas “VIP” sin coste, mientras que la ciudadanía debe hacer colas —físicas o virtuales— para comprarlas, en ocasiones sin éxito. Por este motivo, el grupo nacionalista ha solicitado al Gobierno local que informe sobre cuántas invitaciones institucionales o de cortesía se reparten y bajo qué criterios.
“Disfrutar de los conciertos de verano, que se pagan con dinero de todas las viguesas y vigueses, no puede convertirse en un privilegio para unos pocos”, subrayó Igrexas.
Peticiones de mejora en el sistema de venta
El BNG también ha propuesto una revisión profunda del actual sistema de venta de entradas. Entre las medidas reclamadas, destacan una mayor anticipación en la comunicación de fechas, horarios y canales de venta, así como una descentralización de los puntos de distribución, que actualmente se limitan a la taquilla del auditorio de Castrelos.
Asimismo, la formación ha denunciado una “discriminación” hacia las personas con movilidad reducida, a quienes se les permite adquirir únicamente dos entradas, frente a las cuatro disponibles para el resto del público.
Otra de las propuestas planteadas por el BNG es implementar un sistema de sorteo para una parte de las entradas, con el objetivo de facilitar el acceso a personas que, por motivos laborales, de conciliación o de salud, no pueden esperar largas colas.
Igrexas insistió en que el acceso a los conciertos municipales debe ser “equitativo y transparente”, y no un beneficio reservado para cargos públicos o personas cercanas al poder.

