El Bloque Nacionalista Galego (BNG) ha defendido hoy la remunicipalización del servicio de agua en Vigo con el objetivo de reducir el coste del recibo, considerado “el más caro de Galicia y uno de los más elevados del Estado”, y de mejorar una gestión privada que califican de ineficiente.
El portavoz municipal del BNG, Xabier P. Igrexas, subrayó que la próxima finalización de la prórroga concedida a Aqualia representa una oportunidad para “dejar atrás un modelo caro e ineficaz y poner bajo gestión pública un bien esencial como el agua”.
La formación nacionalista propone crear un Grupo de Trabajo en el seno del Ayuntamiento, con participación de entidades sociales y expertos, para definir un nuevo modelo integral de gestión y un sistema de tarifas más justo, frente a lo que califican de “estafa impuesta por Abel Caballero” con el cambio de tarifas aprobado en 2021.
Según Igrexas, el actual sistema no refleja el consumo real y los descuentos aplicados son “insignificantes”, mientras que las cuotas fijas se incrementaron hasta un 276 % para los hogares y un 531 % para el pequeño comercio, tal como reconoce un informe municipal. Además, recordó que un estudio reciente de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) sitúa a Vigo como la ciudad gallega con el recibo del agua más caro y una de las más costosas de España.
El BNG denuncia también el mal servicio prestado por la concesionaria, con “incidencias y cortes constantes” en barrios y parroquias, y critica la falta de auditorías para detectar fugas que, en algunos puntos, alcanzan pérdidas del 30 %.
Igrexas citó como ejemplo a ciudades como Terrassa o Valladolid, y a capitales europeas como París o Berlín, que han recuperado la gestión pública del agua. “La gestión pública garantiza que un bien esencial esté bajo control democrático y no al servicio del lucro privado”, afirmó.
El portavoz concluyó que la remunicipalización permitiría priorizar el servicio público, planificar mejor, aplicar tarifas más equitativas y fomentar la participación ciudadana, para “gestionar el agua como un derecho y no como una mercancía con la que unos pocos hacen negocio”.

