La formación nacionalista rechaza el modelo aprobado inicialmente por el gobierno local y reclama alternativas reales al uso del coche privado
Xabier P. Igrexas critica una ordenanza con amplias excepciones y propone destinar la inversión prevista a mejorar la movilidad urbana
El BNG de Vigo ha reclamado al alcalde, Abel Caballero, que desista de manera definitiva de su proyecto de Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) y apueste por reforzar el transporte público en lugar de implantar un modelo basado, según la formación, en restricciones, sanciones y sistemas de videovigilancia.
Así lo defendió este 5 de mayo de 2026 el portavoz municipal del Bloque, Xabier P. Igrexas, que volvió a rechazar el modelo elegido por el Gobierno local para las ZBE, con cuatro perímetros restringidos a vehículos que no sean híbridos o eléctricos. A juicio del BNG, la prioridad debería ser ofrecer alternativas reales al uso del coche particular en toda la ciudad.
Igrexas calificó además el proyecto de ordenanza como una “ordenanza de Schrödinger”, al considerar que plantea restricciones al tráfico y, al mismo tiempo, aprueba un número tan amplio de excepciones que, en la práctica, permitiría mantener el tránsito habitual en esos ámbitos. También criticó que la norma contemple multas, aunque no se vayan a aplicar de forma inmediata.
El portavoz nacionalista denunció igualmente “años de opacidad” en la tramitación de la ordenanza y reprochó al alcalde no haber convocado órganos de participación como los consejos sectoriales de Transportes, Medio Ambiente y Accesibilidad.
Frente a este planteamiento, el BNG sostiene que existe una alternativa basada en una política de movilidad que facilite otras opciones al vehículo privado. En esa línea, propone más transporte público, más espacios peatonales y mayores facilidades para el uso de la bicicleta y de los vehículos de movilidad personal.
La formación defiende un modelo de ciudad que reduzca las emisiones de forma global, con medidas que mejoren el bienestar urbano y reduzcan el ruido y la contaminación, en lugar de limitarse a establecer perímetros restringidos.
Por este motivo, Igrexas planteó destinar los 5,5 millones de euros previstos para este proyecto a reforzar y mejorar el transporte público. También reclamó la actualización del Plan de Movilidad Urbana Sostenible, que, según indicó, lleva cinco años sin revisarse.
El portavoz del BNG cuestionó además el proyecto denominado “Vigo Ecodriving 2030”, incluido en la ordenanza municipal, al que definió como un “proyecto fantasma”. Según señaló, el propio documento recoge que no se destinará financiación específica ni se incorporará más personal al servicio de tráfico para ponerlo en marcha.
Con esta posición, el BNG insiste en reclamar una estrategia de movilidad orientada a reducir el tráfico privado mediante alternativas eficaces y no a través de un sistema que considera socialmente injusto e ineficaz para disminuir las emisiones.

