El frente nacionalista acusa al alcalde de “inventar datos y plazos” para justificar la ampliación de la autovía y rechazar la autopista como solución a la siniestralidad de la A-55
Critica el desprecio del regidor hacia las decenas de miles de vecinos que presentaron alegaciones al proyecto ante los graves impactos en el rural vigués
Xabier P. Igrexas: “Caballero quiere que, durante al menos seis años, sigamos teniendo que elegir entre jugarse la vida por la actual autovía o pagar peajes.”
El Bloque Nacionalista Galego ha contestado hoy a «las falsedades» del alcalde de Vigo, Abel Caballero, en relación con la A-52. Los nacionalistas responden así a «las continuas mentiras y descalificaciones» del regidor en las últimas semanas, acusándolo de “inventar y falsificar datos y plazos” para justificar la ampliación de la autovía y rechazar la alternativa de liberar de peaje la AP-9.
“Lo único que demuestra Caballero es su razonable nerviosismo”, afirmó el portavoz municipal del BNG de Vigo, Xabier P. Igrexas, criticando que el alcalde insista “como un conductor kamikaze” en este proyecto pese a la enorme oposición vecinal y social, con casi 30.000 alegaciones. En ese sentido, invitó al regidor a dejar la “sobreactuación” y a aprender del propio Ministerio de Transporte, que ha afirmado que estudiará las alegaciones.
Igrexas consideró sorprendente que el regidor se indigne con la oposición del BNG a la prolongación de la A-52, cuando el BNG siempre ha expresado de forma clara su rechazo en todas las instituciones, por ejemplo, durante la aprobación inicial y provisional del nuevo PXOM. “Votamos no con argumentos sólidos contra la pretensión de dividir las parroquias rurales de la ciudad con la nueva autovía y también con el vial PO-010”, defendió, asegurando que lo único llamativo es el “giro cínico” del PP, que no votó en contra en el Plan General y ahora afirma rechazar los viales.
“Pagar o jugarse la vida”
El portavoz municipal del BNG de Vigo tachó de “miserable” que Caballero utilice la elevada siniestralidad de la A-55 como “excusa para imponer” el proyecto. “La única medida que ofrece el alcalde es esperar como mínimo hasta el año 2031, fecha que él fijó para inaugurar la nueva autovía”, criticó Igrexas, recordando que la peligrosidad de la A-55 ha sido causada por la falta de actuaciones de los sucesivos Gobiernos españoles del PP y PSOE.
“Abel Caballero insiste en una disyuntiva aberrante: como mínimo durante seis años tendremos que seguir eligiendo entre jugarse la vida por la actual autovía o pagar peajes en la AP-9”, lamentó el portavoz nacionalista. “Está claro, por tanto, que el proyecto de ampliación de la autovía no va a resolver este problema de seguridad vial”, añadió.
“Datos y plazos inventados”
Otro de los argumentos esgrimidos por el alcalde de Vigo, y que el Bloque ha desmontado, está relacionado con los tiempos de los trayectos. “Abel Caballero falsifica o directamente inventa datos y plazos para intentar justificar lo injustificable”, acusó Igrexas, ironizando sobre si “Google Maps forma parte del contubernio anti-Vigo que denuncia en cada declaración el alcalde”.
El portavoz nacionalista aseguró que la alternativa que defiende el BNG, con la liberación de peajes de la AP-9 y la AG-57, supone una diferencia de apenas dos minutos de viaje frente al uso de la A-55, por la que actualmente circulan diez veces más vehículos que por la autopista cuyo trazado va en paralelo. Tanto desde el centro de la ciudad, como desde la zona sur a través de la VG-20 o desde la zona norte, la diferencia de tiempos es mínima, según ha comprobado el Bloque.
Estudio de alternativas
Igrexas aseguró que esta alternativa necesita actuaciones para mejorar las conexiones de la AP-9 con el resto de la red viaria, pero calificó de “disparate” que Abel Caballero rechace esta posibilidad sin que el Ministerio haya realizado un estudio al respecto. “Si tan convencido está de sus argumentos, no entendemos por qué no se suma a esta petición”, demandó el portavoz del Bloque.
En relación con las acusaciones del alcalde sobre que el BNG pide destinar los 400 millones estimados para la nueva autovía a otras actuaciones fuera de la ciudad, Igrexas tachó de “fabulación” las palabras del regidor. “Sabemos que Abel Caballero no le dice la verdad ni a su médico, pero es inaceptable que mienta con tanto descaro”, reprochó, retando al alcalde a presentar una prueba de esas acusaciones o, en caso contrario, retractarse.
Respeto a la vecindad
Desde el BNG también pidieron “respeto” por parte del alcalde y del Gobierno municipal hacia la vecindad de Bembrive, que se opone a este proyecto con 30.000 alegaciones en contra y con otros tantos vigueses y viguesas apoyando sus reivindicaciones. “Puede que no vivan en la Quinta Avenida de Nueva York, pero tienen derecho a defender no solo sus viviendas, sino también su parroquia y su biodiversidad”, afirmó Igrexas.
El portavoz del Bloque tachó de falso que todo Vigo quiera la autovía, como afirma el alcalde, y criticó que niegue los graves impactos de la ampliación de la vía. “Además de las expropiaciones directas, los efectos de una vía de alta capacidad como una autovía van mucho más allá, y en el caso de Bembrive tendrán un impacto brutal: a nivel ambiental, social y también territorial, dividiendo la parroquia”, explicó.
Alternativas al uso del coche
Además, desde el BNG discreparon con el PSOE y el PP en reducir el debate a un trazado sobre la autovía en lugar de abordar un nuevo modelo de movilidad para la mayor ciudad gallega y su área. Por estos motivos, las iniciativas nacionalistas también demandan medidas para promover el transporte colectivo y reducir el número de coches en circulación.
“Con más y mejor transporte público y con el despliegue de un tren de cercanías que conecte Vigo con Tui, por el sur, así como con Pontevedra por el norte, como también reclamamos”, defendió Igrexas, asegurando que no facilitar alternativas al vehículo privado es “un suicidio en términos ambientales” en este momento, especialmente para un PSOE que dice defender la Agenda 2030 y que en 2019 se sumó a la declaración de emergencia climática por parte del Pleno.

