El bautismo, los padrinos y la necesidad de vivir de modo «congruente con la fe»

El Obispado de Tui-Vigo recuerda que los padres tiene que elegir como padrinos a las personas «adecuadas», «apartándose de solo conveniencias sociales», y respalda al párroco que rechazó a una madrina de bautismo por vivir con su pareja sin casarse

El Obispado de Tui-Vigo ha recordado en las últimas horas las condiciones necesarias para, según el Derecho Canónico, ser padrino en un bautismo. Una aclaración que se produce después de que el párroco de As Neves rechazase a una madrina por vivir con su pareja sin estar casada. De este modo, el Obispado respalda al sacerdote al tiempo que recuerda la necesidad de que los padrinos sean católicos y lleven «una vida congruente con la fe».

Así, y ante la noticia hecha pública estos días de que el cura había decidido no bautizar a una niña alegando que la madrina vive con un hombre sin estar casados, el Obispado de Tui-Vigo indica que el Código del Derecho Canónico establece que los padres deben de actuar como «guías del nuevo bautizado», por lo que «han de velar con la palabra y el ejemplo» por su «crecimiento espiritual».

«Debieran ser los padres católicos bien formados los que, antes de solicitar el bautismo en la parroquia —y apartándose de solo conveniencias sociales—, elijan a los padrinos adecuados, a fin de evitar conflictos innecesarios y sobre todo por escoger los
mejores padrinos para sus hijos», señala el Obispado en la nota difundida entre los medios. Un escrito en el que añade que, entre las condiciones que deben cumplir los padrinos, figuran la de llevar una vida «congruente con la fe» y, según los «especialistas en vida pastoral y derecho», no se debe admitir «en absoluto» a una persona no católica.

El párroco debe atenerse a esas normas y «tiene la obligación de rechazar a las personas que no cumplan lo previsto». «Ningún padre (o bautizando adulto) se debe extrañar si el párroco rechaza un padrino que lleva un estilo de vida incompatible con las enseñanzas de la Iglesia Católica, pues es obligación del párroco actuar así», razona el Obispado.

Al respecto, subraya que el sacerdote debe actuar «con la necesaria fortaleza» para rechazar a un padrino o madrina «que podría causar escándalo entre los fieles» porque el hecho de que determinadas conductas «públicas e inmorales» estén «muy extendidas» no hace que pueda admitirse a esas personas.