El acusado del ‘crimen de Sárdoma’ acepta cinco años y diez meses de prisión

El cadáver fue hallado en su día en una finca forestal de la parroquia.

Los atenuantes de confesión y alteración psíquica rebajan la pena solicitada inicialmente por la Fiscalía, que ascendía hasta los once años y medio de cárcel por haber matado a su padre

El acusado de haber matado a su padre a finales de 2018 en el conocido como ‘crimen de Sárdoma’ ha aceptado una condena de cinco años y diez meses de prisión en una vista de conformidad celebrada este martes en la sección quinta de la Audiencia Provincial de Pontevedra, con sede en Vigo.

La sentencia firme declara al hombre culpable de un delito de homicidio con el agravante de parentesco, aplicándole los atenuantes de confesión y alteración psíquica. De este modo, la pena solicitada inicialmente por la Fiscalía, que ascendía hasta los once años y medio de cárcel, ha sido rebajada a algo más de la mitad.

La noche en la que sucedieron los hechos, tal y como relataba el Ministerio Fiscal en su escrito de acusación, el ahora condenado golpeó a su padre «con intención y con plena conciencia de acabar con su vida o, en cualquier caso, asumiendo y aceptando cualesquiera resultados que se derivasen de su acción, incluida la muerte».

A continuación arrastró el cuerpo de su padre a un cobertizo que se encontraba dentro de la misma finca, abandonándolo allí siendo consciente de que en dicho lugar no podría ser visto ni auxiliado por terceras personas, marchándose tras ello del domicilio para dirigirse a su puesto de trabajo, donde desarrolló su jornada habitual.

El padre falleció a consecuencia de un traumatismo cráneo encefálico abierto y facial múltiple, siendo las lesiones sufridas mortales de necesidad. El cadáver permaneció varios días en el cobertizo, donde el acusado lo amortajó atándolo de pies y manos con un cinturón y cinta carrocera y lo cubrió con distintas telas y dos bolsas plásticas.

El acusado mantuvo el cuerpo de su padre tres días en el cobertizo. Luego lo transportó en una carretilla hasta una finca forestal donde lo depositó y lo cubrió con ramas de arbustos y cañas que recogió en los alrededores. Una semana después fue localizado el cadáver, y a los tres días, durante un registro judicial en la finca y el domicilio de su padre, el condenado reconoció de forma espontánea que él lo había matado.