Dying Light, una historia sin terminar

Muchos somos los fans que han estado esperando la secuela del gran juego de Zombies y acción, Dying Light, especialmente cuando la otra saga del estudio desarrollador, Dead Island, se fue a pique en circunstancias un tanto extrañas.

Pero pongámonos en situación. El año es 2015, el género de Zombies está casi tan muerto como los seres que lo caracterizan, fue entonces cuando un desarrollador, Techland, veteranos de este género, le dieron un vuelco a la estética y la jugabilidad clásica de los videojuegos de esta temática.

Dying Light introdujo varias innovaciones dentro del género sirviéndose de elementos que aunque ya existían en otros títulos de acción aventura, no se habían implementado en este tipo de juegos con hordas de no muertos. El primer elemento sería un ciclo de día y noche, que más allá de ser un cambio de iluminación, también lo es en el ritmo del juego.

De día el jugador se enfrentará a Zombies y mutantes débiles, peligrosos para novatos o en grandes grupos, dando libertad al jugador veterano para actuar como quiera. No obstante, de noche, los verdaderos monstruos salen a cazar, y los papeles son invertidos. El jugador deberá evitar a las «Pesadillas» o «Volátiles», una peligrosísima variedad de mutantes que sólo sale de noche. Son más fuertes, más resistentes, más rápidos y no es que haya pocos, el jugador deberá recurrir al sigilo y actuar con calma si no quiere ser devorado.

El segundo elemento innovador fue la ambientación. Dying Light tiene lugar en Harran, la capital inventada de una nación progresista e innovadora de Oriente Medio. Los minaretes que dominan la ciudad antigua, junto con su hermosa arquitectura, logran darle un toque exótico a esta saga, tan acostumbrada a las metrópolis norteamericanas.

Por último, y tal vez más importante, Dying Light introdujo un elemento realmente innovador y revigorizante con su énfasis en el parkour, una mecánica clave en el juego. Nuestro protagonista rara vez se moverá por las calles, en su lugar el juego te da las herramientas y instrucciones para imitar a los profesionales de este deporte urbano, saltando de edifico en edificio y usando tu agilidad superior para evitar problemas.

Estos elementos, junto con una jugabilidad dinámica y un guión sorprendentemente bueno para lo que es el género de Zombies, hicieron de Dying Light un clásico moderno.

Ahora que conoce la historia, entenderá cómo se sintieron los fans de la saga cuando en la E3 de 2018 recibimos un tráiler de la secuela pero su fecha de salida no dejó de retrasarse. En 2020 Techland aún no había hecho ninguna declaración al respecto y no ha sido hasta hace unas semanas que la desarrolladora nos ha dado nueva información sobre el juego.

¿Conseguirán mantener el tipo tras todo este tiempo? ¿Será Dying Light 2 otra gran decepción como las de finales de 2020? Sólo el tiempo lo dirá.