Diez años después

«En un mañana muy próximo, cuando las aguas vuelvan a su cauce y solo quede el recuerdo de aquel intento, seguirán plenamente vigentes los motivos por los cuales podría resucitar un nuevo 15-M, porque nadie ha propuesto todavía un CÓMO factible, creíble y eficiente que pueda llevarse a la práctica, porque una vez más, la mafia de los partidos y el consiguiente pastoreo, lo evitarán»


El pasado sábado se cumplían 10 años del 15-M.

Entonces gobernaba el peor presidente reciente de la historia del PSOE

Hoy gobierna el más falso presidente reciente de la historia del PSOE.

¿Qué ha cambiado desde entonces?

Toda generación que se precie aspira a su revolución, su revolucioncita, o su amago de revolución, ya sea primero en su propia casa, o a lo grande en el país, y ello porque algo no funciona y porque las nuevas generaciones piensan que ellos, que lo saben todo, lo harían mejor, por desconocimiento de la historia, de los problemas de gobierno, por falta de datos, o simplemente con toda la razón del mundo.

Generalmente suelen acertar en sus quejas, en buena medida en el diagnóstico de lo que consideran el fracaso que les impide heredar un mundo mejor, en el QUÉ quieren o esperan del país, una carta a los reyes magos, algo muy común en todo intento revolucionario. Pero lo fundamental y el principal escollo, es algo también propio de la situación, el ofrecer soluciones más allá de todo tipo de tópicos, lugares comunes y evidencias sin demasiado recorrido, el CÓMO conseguir ese mundo mejor, la aplicación de la receta que les lleve a ello, la antesala del fracaso pasada la esperanza, algo que muy pocas generaciones han logrado.

En un mañana muy próximo, cuando las aguas vuelvan a su cauce y solo quede el recuerdo de aquel intento, seguirán plenamente vigentes los motivos por los cuales podría resucitar un nuevo 15-M, porque nadie ha propuesto todavía un CÓMO factible, creíble y eficiente que pueda llevarse a la práctica, porque una vez más, la mafia de los partidos y el consiguiente pastoreo, lo evitarán. Surgirán de nuevo los QUÉ hacer esperanzadores, pero volveremos a no concretar los CÓMO, y nos lo volveremos a creer de nuevo, y de nuevo todo se irá al garete hasta el nacimiento de otro 15-M, de otra nueva generación cargada de razón pero sin poder para cambiar nada, y así sucesivamente porque es la historia de la humanidad que solo a veces, muy pocas veces, lo cambia todo, y no será esta, ni con este personal.

Los partidos políticos que siempre se han turnado en el poder, ya sea la derecha (PP) o la izquierda (PSOE), conceptos hoy tergiversados y devaluados, llegaban ya entonces al punto de agotamiento de sus ideologías, sin ideas, sin propuestas, sin programa, y más pendientes de su permanencia y de sus propias fechorías y soportes económicos, en una situación de ejercicio de poder sin esperanza, para un ciudadano que pretendía el relevo y al que se le presentaba un futuro absolutamente incierto. 

De la denuncia que supuso el 15-M y de la puesta sobre el tablero de los principales problemas que aquejaban al país, surgieron con el tiempo, y en general por desconfianza hacia los de siempre y por la necesidad de corregir el rumbo, tres partidos jóvenes con distintas inquietudes, sensibilidades y urgencias en el cambio que exigían a la sociedad, a través de la representación popular que conforman los partidos. 

Desde la izquierda y por desconfianza hacia la izquierda tradicional que representaba el PSOE (convertida en casta), y por incompatibilidad manifiesta con el PP, surge “Podemos”. Desde la derecha y también por desconfianza hacia la derecha tradicional que representa el PP (la derechita cobarde), y por incompatibilidad manifiesta hacia el PSOE, surge VOX, y por el centro y por desconfianza hacia derecha e izquierda, con posibilidades de entendimiento a un lado y otro, surge Ciudadanos. Lo que era un mundo de dos, más los “tocahuevos” de siempre (independentistas vascos y catalanes), favorecidos a lo largo de toda la “democracia” por un sistema electoral absurdo, se convierte finalmente en un mundo de cinco, más los tocahuevos de siempre, ahora corregidos, aumentados y “comprendidos” (algo habitual) por algunos necesitados de apoyos políticos vengan de donde vengan, con lo que gobernar desde mayorías más o menos uniformes se convierte en una utopía, que ni siquiera consigue arbitrar el centro, como partido llamado a templar gaitas, y no llevarnos a coaliciones imposibles con la única finalidad de tocar moqueta, en detrimento de buscar soluciones eficientes a ese CÓMO que colme las esperanzas del ciudadano e imponerlo en las negociaciones, en lugar de tratar de poltronas, como argumento principal a la hora de poner precio al voto. 

En un país como España donde, en materia política todo es blanco o negro y se desconfía de los grises, de tonos y matices, donde solo una pequeña parte piensa y el resto embiste, agotado un centro moderado (en España triunfar desde la moderación es una entelequia) y con la derecha repartida, al igual que la izquierda, necesitados los de siempre de apoyos desde quienes pretenden radicalizar la política, las ideas, las propuestas, y las soluciones factibles se olvidan en aras de mantener una batalla feroz de insultos, descalificaciones, traiciones, muy del agrado de la parte fanatizada del pueblo, y todo tipo de desprestigio hacia el “arte” de la política, que vuelve a llevarnos a una absoluta desconfianza hacia el encuentro de un futuro que colme las metas de quienes han de heredar nuestras acciones.

En general, y por sistema, a los españoles les suele interesar más el QUÉ de una izquierda odiadora, incapaz de ofrecer un CÓMO, y dejando a la economía del país al pie de los caballos una vez intentado (estamos ya en 1,4 billones de deuda externa, y creciendo exponencialmente), que el QUÉ de una derecha despreciativa, aunque estos atinen más en el CÓMO y levanten la economía de nuevo, en una especie de circulo vicioso, sin resultado esperanzador para nadie, sobre todo porque ninguno de ellos echa el freno al escandaloso despilfarro del gasto en la mamandurria, con miles de asesores de pega para colocar a chupatintas.

¿Qué queda entonces del 15-M?

La medallita de una generación que también tuvo su revolucioncita, muy digna para ellos, pero un nuevo fracaso de una política sin resultados. Una izquierda dura traicionada por un oportunista, otra espécimen de casta que se cargó a todos los suyos de origen, para sustituirlos por nuevos oportunistas y oportunistos de su cuerda, que habiéndose ya forrado, como buen comunista, cuando vio que el barco empezaba a hundirse, como las ratas, dejarlos colgados saltando el primero y transformando a Podemos y a Unidas Podemos, en Hubiéramos Podido (HP), siglas que en otro sentido quizá le representen mejor, mientras por la derecha dura, nada más ser llave del gobierno de la capital, pedir cargos en lugar de programa.

El resultado es la resurrección, de nuevo, del bipartidismo, con otras caras, con matizaciones, los mismos perros con distintos collares, vigilados de momento por VOX por la derecha, quien curiosamente dispone del mejor plantel femenino de todo el arco político, y por un nuevo protagonista por la izquierda, “Mas País”, el nuevo invento, a la estela de Mas Madrid, y como hijo putativo de Podemos, en la figura de Iñigo Errejón, el náufrago más aventajado y exportable.

Al final, lo de siempre, buscamos al líder, a la persona, al que los ponga a andar, al jefe natural, al carismático, al dictador bueno (si los hubiese), fiable y justo. El problema es que unos lo buscan en un lado y otros en otro, las dos caras de la misma moneda, y hoy por hoy, aun no ha asomado la cabeza, ni en el PSOE ni en el PP. En el PSOE por agotamiento, y en el PP porque el que se postula no da la talla, aunque haya dos, una en Madrid y otro en Santiago, que están llamando a la puerta.  Al tiempo, y lo del 15-M, el sueño de una noche de verano.