Diecinueve años esperando una respuesta

La familia de Déborah Fernández-Cervera lanza una campaña en redes en un nuevo aniversario de la desaparición y muerte sin aclarar de la joven viguesa, a sólo un año de que expire la causa judicial

Déborah Fernández salió a correr una mañana de 2002 y nunca más volvió. Diez días después se encontraba su cuerpo desnudo en una cuneta a más de 40 kilómetros del último punto donde se le había visto con vida. Hoy se cumplen 19 años de aquella fatídica desaparición, en plena lucha de la familia de la joven viguesa por que la causa no caiga en el olvido… O, simplemente, no se extinga para siempre: solo quedan doce meses para que expire judicialmente.

Durante todo este tiempo, la familia ha vivido un auténtico suplicio: el de la pérdida irrecuperable, y el de un caso cerrado en falso y reabierto a finales de 2019, sobre el que se acumulan las dudas y faltan las respuestas. Un escenario en el que la familia ha lanzado una campaña en redes sociales, provocando la respuesta activa de centenares de usuarios que, de algún modo, tratan de recordarles que no caminan solos, si es que existe alguna forma de acompañamiento en estos casos.

«Sube esta foto a tu perfil de Facebook. Publícala en tu muro. Haced fotocopias y fijadlas en vuestros coches, casas y negocios. Nada nos gustaría más que ver empapelada con su cara cada rincón de nuestra ciudad. Luchad por Déborah como si de vuestra propia hermana se tratase. COMPARTE #justiciaparadeborah». Ese es el mensaje colgado hace tres días en el perfil de Facebook «Justicia para Déborah», que cuenta con más de 12.000 seguidores y que está provocando una ola de solidaridad ante un caso sin respuestas desde hace ya demasiado tiempo.

Aquella mañana Déborah salió a correr por la playa de Samil y nunca regresó a casa. La autopsia señaló como causa del fallecimiento la asfixia. No obstante, no se concretó si pudo ser provocada, pues no se apreciaron lesiones ni indicios de estrangulamiento en el cadáver, apuntándose, incluso, a la posibilidad de una muerte súbita.

Frente a esto, un Informe Médico Legal Pericial encargado por la familia, determina «con una certeza moral, matemática y jurídica» que «estamos ante una muerte violenta de etiología médico-legal homicida por anoxia anóxica». El documento, hecho público por los familiares, detalla la existencia en el cadáver de lesiones traumáticas vitales, lo que implicaría una defensa de la joven ante la agresión que estaba sufriendo.

A la espera de la exhumación

Hoy, 19 años después, se acumulan los interrogantes mientras la familia espera a que el juzgado de instrucción número 2 de Tui autorice la exhumación del cadáver, solicitada formalmente el pasado 10 de marzo. El objetivo: que los médicos forenses puedan examinarlo en la búsqueda de restos de ADN de terceras personas.

Esta exhumación puede resultar fundamental en la lucha de una familia que no ceja en su empeño, y que tiene claro que la muerte de Déborah fue, sencillamente, un asesinato.

Por lo visto hoy en las redes sociales, no están solos en esta batalla contra el olvido. «365 días para la prescripción de este asesinato. 16 años de lucha sin cuartel, sin ayuda, sin respuestas. 3 años de agonía, rememorando cada minuto, cada personaje, cada informe, cada fotografía, informes forenses, ver a nuestra hermana en ese estado sobre una mesa de autopsias…Pero esta vez no estamos solos, tenemos al mejor equipo jurídico con el que se puede contar. Gracias a ellos sabemos que todo este esfuerzo tendrá su recompensa, no lo dudamos, pero que caro está el coste de la justicia. Cuánto dolor, cuánto sufrimiento. Ahora más que nunca vamos a necesitar vuestra ayuda. Que estos 365 días que nos quedan tenga algún sentido. Este post comparte nuestro amor y dolor. Gracias a todos por esta ahí».

Las palabras se precipitan en el perfil de Facebook ‘Justicia para Déborah’. Un resumen doloroso e imperfecto de 19 años de interrogantes aún abiertos.