Diario de un padre de familia confinado: Día 68

Viernes

Viernes. Casi fin de semana. Casi diez semanas confinados. Cada vez menos. El lunes, fase 2. Poco a poco iremos interiorizando lo que significa. Hablan de baños en las playas; de visitar familiares en residencias; de usar el interior de las cafeterías… Nimiedades que tal vez sólo se echaban de menos con la muerte…

La vida sigue su curso, monótona, como el día. Perezoso, cansino, peleado a ratos con las nubes, a veces con el sol. Hoy, otro reencuentro sin abrazos. Empiezo a cogerle gusto.

Los niños, insoportables. Para qué vamos a engañarnos. A una le duele la cabeza, al otro no le apetece trabajar. La pequeña quiere colo. Pedrito necesita dormir. Pero ya acaba la semana. Y casi el curso. Menos de un mes… Y hasta la señora ministra se ha animado y platea habilitar pabellones y patios para que puedan volver a abrirse las escuelas. No está mal. A fin de cuentas, los bares ya funcionan. Pero estos son más importantes. No lo dudo.

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