Diario de un padre de familia confinado: Día 63

Día 63 del año 1 después de Covid 

Un buen día 

El sol se ha acostado ya sobre las Cíes y deja tras de sí un rastro de nubes rosas, medio blancas. La noche avanza hacia el morando tiñendo el cielo de lavanda muy oscuro. Ha sido un largo domingo de verano. Anticipado, pero verano, a fin de cuentas. En el ecuador de la fase 1, que no sé si es equivalente a la 1,5 de camino hacia la 2 o la intermedia, la vida comienza a recobrar un poco de sentido. 63 días después, el 15 de marzo se pierde en el horizonte, tumbado también sobre las Cíes.  

Es tarde ya. El reloj marca las diez y doce minutos. Las horas han pasado en el tiempo de un chasquido en compañía de otros cuñados a los que llevábamos más de dos meses sin ver. Hemos retomado una conversación que bien podría haber quedado atrás ayer, y no en marzo. Así de natural es la familia. No hace falta ponerse al día porque nunca le has perdido el pulso. Un poco de distancia, sin besos, sin abrazos, pero familia a fin de cuentas.  

Mañana arranca la décima semana de estado de alarma. Tal vez lleguemos a las catorce. Qué más da. Hoy, ahora, ha sido un buen día. Mejor no estropearlo con palabras cansinas que ya sobran. Buenas noches.