Día 50 del año 1 después de Covid
Para todo lo demás, Mastercard
Hoy ya se puede decir: hubiese sido más correcto llamarle cincuentena. Y al ritmo implacable al que camina el presidente, tal vez lo más oportuno sea empezar a hablar de centenario. Porque el único plan es el plan A, el estado de alarma, el confinamiento ilimitado, la vida entre cuatro esquinas. Ya nos dejan unas franjas para salir a tomar aire; nos permiten el teletrabajo; y hasta tenemos la dicha de educar y convivir con nuestros hijos 24 horas al día. ¿Qué más queremos? Pues tal vez un poco de libertad, que lleva siempre aparejada, o debería, una gran dosis de responsabilidad. Lo otro, lo del plan A sí o sí es lo cómodo, y empieza a rozar lo demencial. Tenemos que aprender a vivir con el dichoso bicho. Y la existencia abarca mucho más que cuatro paredes. Es algo impepinable.
Perdonen el dislate. Debe ser cosa del calor. El sol aprieta y ha dejado un cielo tan azul que parece que puede agarrarse con los dedos. La jornada número 50 de la cuarentena: 40 + 10. Pero, sobre todo, primer domingo de mayo. El día de la madre. Y lo hemos celebrado como se merece una mamá de cuatro hijos.
Macarena ha venido a despertarme. Ha entrado en la habitación acelerada, y me ha susurrado al oído: “Papá, vamos, que hay que preparar el desayuno: es el día de la madre”. Ante eso, uno no puede entregarse a la vagancia. Me he levantado sin ninguna posibilidad de réplica. Y cuando ya estaba todo listo, ella ha subido a avisar a los hermanos y a sacar a mamá de la cama. “¡Sorpresa! ¡Feliz día de la madre!”.
Y así hemos pasado la jornada, celebrando. Los niños, afortunados, por saber que tienen una madre cojonuda, con perdón. Que está ahí, que los aguanta, que los comprende, que les exige… y siempre con una sonrisa entre los labios. Y yo… Qué quieren que les diga. Soy de esos que detestan los melodramas actuales de exaltación del sentimiento. Ya me entienden. Basta con apuntar que la conocí hace ya 20 años, y desde entonces no ha dejado de soportarme ningún día. Para todo lo demás… Mastercard.


Tenemos que aprender a vivir con el dichoso bicho… (Sánchez) ?
Pretende seguir extorsionando vía estado de alarma 60 días más!
Gobernar a golpe de Decretos Absurdos mientras pone la zanahoria a las comunidades autónomas de 16.000 millones (no dice cómo los piensa repartir!) pero tampoco los ERTEs se han pagado y la gente sigue esperando un maná que cada día está más lejano…
Y nadie se acuerda ya de nuestros mayores PRESOS en sus Residencias desde hace 50 días sin ni siquiera un paseo alrededor de sus refugios, ni visitas, ni la posibilidad de llevarte a tu madre a tu padre a pasar unos días fuera de esos centros de muerte (?) Y si pasa algo tampoco podrás realizar una autopsia para reclamar ante el juzgado (?) Habeas Corpus ! Ni eso !
Esta broma ha durado demasiado y desde el primer día sabíamos que una pandemia no se combate con 800.000 multas gubernativas para amedrentar a todo el mundo y encerrarlos en sus casas GRATUITAMENTE !
Esperemos que el despertar no sea todavía mucho peor que la Pandemia !!!