Diario de un padre de familia confinado: Día 27

Día 27 del año 1 después de Covid 

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Un mes 

Los días se escurren perezosos, con la desgana propia que da el confinamiento sumada al desplome de las nubes, que se duermen entre claros de sol mezclados con la lluvia. Nada se agita, menos la nostalgia, que va y viene. La ciudad sigue aglutinada mientras que la más extraña de las Semanas Santas continúa su curso silencioso. Hoy, Viernes Santo.  

Los oficios son una forma de salir al exterior a través del plasma de la tele. Una puerta gigantesca de la imaginación que te conduce hacia otro espacio; al templo; al Calvario; a la Cruz de este viernes de Pasión, hoy más metafórica que nunca. Privados de tantas pequeñas cosas que jamás pensábamos que fuésemos a echar de menos. Pero aquí estamos, añorando una vez más. ¿Y qué otra cosa nos queda por hacer? 

Podríamos enfadarnos, profundizar en los debates del Congreso, irritarnos con lo que nos dicen o silencian, divagar con las soluciones al problema. Hacernos mala sangre. No vale la pena, porque mientras que el Gobierno nos calma y nos seduce, afirmando que todo va bien, hasta el punto de ser ya un ejemplo a seguir en el tratamiento de esta crisis, la mayoría sabemos que da igual, que lo único cierto es que por supuesto que saldremos adelante. Porque siempre salimos adelante. Pero gracias al esfuerzo solidario y generoso, casi heroico, de millones de familias que esta vez tampoco nos vamos a rendir. 

Pero perdónenme. Como decía, cualquier divagación en esta línea sólo sirve para hacernos mala sangre. Pensemos que ya queda menos. El 10 de mayo, que comienza a sonar en el ambiente, está casi a la vuelta de la esquina. Un mes. La esponja que usamos en el baño no llega al medio año. Los cepillos de dientes conviene cambiarlos al trimestre. El agua oxigenada caduca dos meses después de ser abierta. Un chupete recomiendan desecharlo también en este plazo.  

Y así podríamos seguir, en una lista eterna de plazos, grandes o pequeños, que nos recuerdan la nimiedad de treinta días. Aunque duelan; aunque se sumen a los 27 que ya llevamos confinados. Seamos optimistas: sólo un mes más en el conjunto de una vida.