El pasado domingo día 10, se celebró el evento deportivo VigBay, estableciéndose un operativo de cortes de tráfico en aras a garantizar la Seguridad Vial.
En consecuencia, en el cruce de la Avenida Atlántida con camiño Fontes, se encontraba un agente de la Policía Local de Vigo bloqueando con el furgón policial el carril de acceso a la Av. de Samil. El Funcionario se situó en el carril de sentido contrario, o de salida de la Avenida, en dirección centro.
Rebasado ese punto, varios corredores realizaban el calentamiento previo a la carrera, utilizando la calzada para ejercitarse. El agente daba las indicaciones pertinentes para el desvío del flujo de tráfico, observando en ese momento a un turismo que circulaba en su dirección y no aminoraba la marcha.
El agente se situó interceptando la trayectoria del mismo, haciendo las indicaciones pertinentes para que cambiase su dirección y evitar así que accediese al perímetro de seguridad establecido. Lejos de atender las indicaciones, el conductor continúo la marcha realizando un quiebro y esquivando al agente para acto seguido introducirse en la zona de los corredores.
El actuante dio la alerta por la emisora, gracias a lo cual otro agente apoyado por una unidad de la Policía Nacional consiguió interceptar y detener el vehículo en la confluencia de la avenida de Samil con la calle Argazada. En ese punto, el conductor ya había recorrido unos 300 metros.
El conductor del vehículo resultó ser L. F. F. P. de Perú y 53 años de edad. Tras la entrevista con el mismo, los agentes constataron que presentaba claros síntomas de encontrarse bajo el efecto de bebidas alcohólicas. Por ello fue sometido a las correspondientes pruebas de detección del grado de impregnación alcohólica.
El resultado de la primera fue 0,79 mg/l de alcohol por aire expirado, lo que excede el límite penal establecido. Fue informado de que debía esperar 10 minutos para realizar la segunda prueba de contraste, comenzando a poner trabas y dar disculpas con el fin de dilatar el tiempo de manera injustificada. A mayores, mostraba una actitud de falta de consideración a la funcionaria que le había realizado la prueba. Finalmente fue sometido a la segunda prueba, que arrojó un resultado positivo de 0,75 mg/l de alcohol por aire expirado, lo que también excede el límite penal establecido.
En consecuencia y dentro de lo establecido en este tipo de casos, requirieron la presencia del servicio de grúa para la inmovilización del vehículo, tras quedar acreditado que el conductor no se podía hacer cargo del mismo.
En el momento de iniciarse las labores de enganche, volvió a mostrar una actitud de oposición y entorpecimiento de la labor policial, interponiéndose entre la pala del vehículo de arrastre y su vehículo, con el fin de evitar el enganche del mismo.
Uno de los agentes trató de hacerle entrar en razón y tranquilizarle, siendo apartado bruscamente al tiempo que el conductor se introducía en su vehículo. Se produjo un nuevo forcejeo, en el que el individuo golpeó la mano de uno de los actuantes causándole lesiones.
Finalmente lograron sacarlo del interior del vehículo, procediendo a su detención por la supuesta comisión de un delito de atentado, desobediencia y resistencia.

