A las 04:30 horas de la madrugada del día 25, se recibió un aviso en la Sala de Comunicaciones del 092 de la Policía Local de Vigo. Según el alertante, en la zona de la iglesia Santiago de Vigo, se acababa de producir una agresión. El demandante del servicio aportó la descripción del supuesto agresor e indicó que había huido hacia Rosalía de Castro.
Varias Patrullas confluyeron en el lugar y una de ellas observó caminando por la calle Oporto a un varón que coincidía plenamente con las características facilitadas del supuesto agresor. Los agentes procedieron a interceptarlo e identificarlo resultando ser P. P. G. R. de Vigo y 26 años de edad, quedándose uno de los miembros de la Unidad con este individuo y trasladándose el otro al punto en el que se encontraba la supuesta víctima.
El mencionado resultó ser M. C. A. de Paris y 20 años de edad, qué relato que se encontraba en un local de la calle Martín Códax cuándo comenzó a ser increpado por su supuesto agresor. Posteriormente y una vez abandonado el local, le abordó en vía pública, en la zona de la iglesia de Santiago de Vigo, y sin mediar provocación le golpeó violentamente en la cara tirándole al suelo y comenzando a patearle.
El joven tenía el rostro ensangrentado, procediendo los agentes a requerir la presencia de una ambulancia medicalizada. Tras una primera exploración, los técnicos sanitarios informaron a los actuantes que la víctima tenía una brecha en la ceja izquierda que requería puntos de sutura y una posible fractura de tabique nasal, así como múltiples contusiones faciales. Tras esta valoración, procedieron a su evacuación al hospital Álvaro Cunqueiro.
El relato de la víctima fue verificado por varios testigos, informando de los hechos al funcionario que en esos momentos estaba realizando la custodia del supuesto agresor y que se encontraba acompañado por otra Unidad Policial en apoyo.
En el momento de escuchar por el equipo emisor-receptor este comunicado, el aludido inicio una huida a la carrera en dirección a la calle Areal, siendo perseguido por los agentes hasta Rosalía de Castro, dónde tropezó y cayó golpeándose contra una farola y varios vehículos estacionados sin causar daño a ninguno de ellos.
Los agentes procedieron a su inmediata detención por la supuesta comisión de un delito de lesiones, mostrando una gran resistencia activa a su engrilletamiento y reducción.

