Los agentes tuvieron que volver en dos ocasiones, sin recibir respuesta en la segunda, y, sólo ante la llegada de la grúa por un coche mal aparcado, los participantes salieron a dar explicaciones
La Policía Local de Vigo han desalojado una fiesta con con 9 personas en un domicilio de la ciudad, denunciando a todas ellas por incumplir las restricciones implantadas para controlar la pandemia. Asimismo, la pareja que reside en la vivienda fue denunciada por desobediencia y falta de consideración a los agentes.
Los hechos se produjeron el pasado día 18, a las 22.57 horas, cuando la Sala de Comunicaciones del 092 recibió una llamada denunciando los hechos. Un vecino informaba sobre la celebración de una fiesta en un domicilio en la calle Irmandiños, no permitiendo el ruido el descanso vecinal y causando molestias al resto de moradores del inmueble.
Una patrulla se desplazó al lugar y comprobó, al llegar al rellano del piso, que se escuchaba música a alto volumen, así como personas hablando y cantando. Tras realizar llamada a la puerta en varias ocasiones y varios minutos de espera, esta fue abierta parcialmente por un varón, sin dejar ver el interior.
El reseñado resultó ser G. Q. Á, de Oviedo y 32 años, al que se le informó de las molestias que estaba causando al resto de los vecinos, comenzando a mostrar una actitud hostil y a realizar comentarios despectivos, aludiendo a las normas sanitarias y en desmerecimiento de las mismas y de los agentes, que le reiteraron que con su actitud estaba causando molestias al resto de los usuarios del edificio y que tenia que cesar con su comportamiento.
Durante el transcurso de la conversación, los agentes le preguntaron si en su vivienda había alguna persona más, y si podían acceder al interior para comprobarlo, respondiendo con sendas negativas a ambas cuestiones.
Tras reiterarle que bajara el volumen para dejar de molestar a los vecinos, los agentes se marcharon. Sin embargo, tuvieron que volver una hora después, porque los vecinos volvieron a avisar de que seguía habiendo ruidos procedentes de la misma vivienda.
En esta segunda ocasión, cuando los agentes llamaron a la puerta nadie abrió. No obstante, estando allí los policías, se presentó un repartidor de comida a domicilio, que se dirigía a dejar un pedido a esa vivienda, y que también tuvo que marcharse porque nadie le abrió la puerta.
Coche mal aparcado
Los agentes salieron del edificio y, cuando se disponían a marcharse, se percataron de que había un vehículo en las proximidades mal estacionado, por lo que procedieron a tramitar la multa y llamaron a la grúa.
Fue precisamente cuando apareció el servicio municipal de retirada de coches cuando los agentes observaron a varias personas asomando por el balcón y las ventanas de la vivienda donde se estaba celebrando la fiesta.
Mientras esperan la llegada de la grúa, observaron luz en el piso anteriormente mencionado, y un trasiego de gente por las distintas estancias, llegando en varias ocasiones a salir por la ventana hasta 7 personas distintas a controlar la labor policial.
Cuando la grúa se disponía a enganchar el coche mal aparcado apareció apresuradamente su propietario, que salió del edificio donde habían estado los agentes. En el transcurso de su identificación, también se personaron el identificado en primera instancia como responsable del inmueble, acompañado de una mujer.
Ambos comenzando a censurar la intervención, acercándose a los agentes sin respetar la distancia de seguridad a pesar de que se lo solicitaron en diversas ocasiones.
El varón ya había sido identificado con anterioridad, no así la mujer, que por su actitud fue requerida para facilitar sus datos, negándose hasta en 4 ocasiones a identificarse. De hecho, trató de ausentarse del lugar, siéndole impedida dicha maniobra e informándole de las consecuencias legales de su negativa. Cuando le informaron de que iba a ser trasladada a Comisaría, manifestó a gritos llamarse M. B. C, de Madrid y 29 años de edad.
Fue informada que iba a ser propuesta para sanción por una actitud acorde a lo legalmente establecido, comenzando a dirigir amenazas contra los agentes, indicando que era médica, aunque sin acreditar fehacientemente ese particular en modo alguno, y que tenía vínculos de familiaridad con las altas esferas.
Finalmente, el resto de personas que se encontraban en la fiesta en ese piso acabaron saliendo del edificio, un total de cuatro varones y tres mujeres (además de la pareja inquilina), a los que se identificó y propuso para sanción por incumplir las restricciones sanitarias.
Los dos inquilinos del piso, además de ser denunciados por este motivo (participar en una reunión de más de 4 personas no convivientes y no respetar el toque de queda horario), fueron denunciados por desobediencia y falta de respeto a los agentes.

