El Celta despacha al Cádiz 4-0 tras 45 minutos de locura en los que los del ‘Chacho’ tuvieron un 100% de efectividad sobre el arco contrario guiados por un Aspas sublime una vez más
Llovía en Balaídos como si no hubiese un mañana; como si el agua tuviese prisa por precipitarse de modo torrencial sobre un césped bordeado de sombras solitarias, proyectadas por gradas desterradas a su suerte, carentes de hinchas y de lógica. Una noche húmeda y fría de otoño que invitaba al bostezo, a la tibieza, a la desesperanza. No con este Celta, no con el ‘Chacho’, no con Iago Aspas, que fulminó al Cádiz en los dos primeros balones que tocó, que se convirtieron en dos majestuosas pelotas que pusieron al Celta dos arriba.
La primera, apenas a los cinco de minutos del arranque, fue lo más parecido que verán a una jugada de ‘snooker’. Tocó el Celta al primer toque de Iago a Denis, a Renato, a Nolito, a Iago, a Nolito y a la red. Sencillamente maravilloso. Por instantes así vale la pena pagar una entrada hoy inexistente.
La segunda, un pase en largo a la espalda de Fali, con rosca, milimétrico, raso y combado, que Mina cazó en velocidad antes de desbordar y ser arrollado por Ledesma. Penalti sin tarjeta -cosas del fútbol en el siglo XXI- y fin del partido para Santi, lesionado en el hombro en la caída.
El propio Iago, en el 30, ponía el dos a cero ante la incredulidad del Cádiz, que entre la primera y la segunda asistencia de Aspas -un largo intervalo de más de 20 minutos-, tuvo tres ocasiones clarísimas: una rosca de Alejo que rozó Rubén con la punta de los guantes, pues en esa extensión de la extremidad no quedan ya ni dedos; un remate de Negredo de cabeza que decidió irse al palo de modo inopinado; y un chut con rosca del propio Alejo tras error clamoroso de Aidoo en la salida.
De ahí hasta el descanso, siguió lloviendo mientras que lo que se desataba sobre el césped era un festival celeste de fútbol y de goles. En el 43, Iago la dejó de cara sobre la llegada de Beltrán, que la pegó con ganas -tantas cosas han cambiado con Coudet- alojando el balón en el fondo de la red con un poco de fortuna. La repetición, siempre chivata, mostró que había rozado la rodilla de un defensa. Y a los dos minutos, Brais peinaba a gol un centro lateral de Denis.
Cuarenta y cinco minutos, cuatro ocasiones, cuatro goles. Partido resuelto en Balaídos. El segundo tiempo fue algo así como un laboratorio de pruebas. Un par de ‘uys’ del Cádiz; tres goles anulados por el VAR al Celta por fueras de juego de Iago, de Olaza y de Baeza; carrusel de cambios pensando en lo que viene, en la Copa y en LaLiga -se sentaron Renato y Denis, apercibidos de sanción-; y el debut de Lautaro o el reecuentro con Fontán, canteranos que evocan la victoria del filial contra el primer equipo del Deportivo. Un torrente de felicidad en apenas 24 horas.
El partido también deja algún dato evocador de lo que es el ‘Chachismo’ y lo que era el Celta. El más significativo, las 24 faltas cometida frente a las 9 de los andaluces. Porque el fútbol, a fin de cuentas, es muchas cosas y lo es todo. Hoy fue una noche de delirio en tiempos del Covid. Un partido que deja al Celta noveno, a dos puntos de Europa. Quién lo iba a decir hace no tanto… Quizá el ‘Chacho’; quizá Iago… Próxima estación, el Alavés: domingo, dos de la tarde, Balaídos. No se lo pierdan.

