DE NINGUNA PARTE

Abir Nasr es un musulmán que presenció en su infancia el asesinato de sus padres, en el Líbano, de mano del ejército israelí. Es acogido por sus tíos en París, y jura venganza. Jacob es uno de los soldados que estuvo en la misión, y no ha olvidado al joven libanés. Han pasado los años. Se recibe en una agencia internacional de Bruselas un vídeo amenazando de atentados terroristas en vísperas de una cumbre de ministros de Defensa de la OTAN. Parece que la venganza va a ser realidad.

Autora: Julia NAVARRO – Editorial: PLAZA & JANÉS. Barcelona, 2021– Páginas: 416 – Género: Thriller – Público: General


Creo que no es necesario presentar a Julia Navarro (Madrid, 1953), periodista y escritora, esposa del también periodista y escritor Fermín Bocos. Su novela más conocida quizá sea Dime quién soy, publicada en 2010, y de la que Movistar ha rodado una miniserie de bastante calidad (aunque, por lo que he leído, no es nada fiel al libro; lástima). Además de ésta, he leído también Dispara, yo ya estoy muerto. Ambas son novelas con cierta intriga que aprovechan para contar algo de la historia del siglo XX: el primero, toda la historia de España, y el segundo la creación del estado de Israel.

Esta nueva novela es diferente, aunque también brillante. Como no podía ser menos, arranca de un episodio histórico: los enfrentamientos en Oriente Medio entre judíos y musulmanes, en concreto en la guerra civil libanesa, y la intervención en la misma del estado de Israel; uno de los protagonistas es uno de tantísimos musulmanes libaneses, que lo perdieron todo en su infancia, y ahora viven de prestado con unos familiares en París. Caldo de cultivo para el extremismo. Pero la parte de historia se queda en la primera parte del libro; a partir de esa premisa, nace una electrizante novela policíaca.

La segunda parte de la novela transcurre en su mayoría en Bruselas, donde parece que se llevará a cabo la venganza del joven musulmán contra el Occidente que permitió la guerra en su país de origen. La investigación será una colaboración entre las agencias de inteligencia de Bélgica, de Europa y de Israel, donde interviene un empleado que no es agente de campo, sino experto en informática, pero que tiene información sobre el presunto terrorista.

Como digo, la novela tiene un ritmo frenético. Julia Navarro sabe manejar perfectamente los tiempos para que no seamos capaces de abandonar el relato. Pero tengo que decir que el argumento, esta vez, me ha parecido más flojo que de costumbre: es como un guion de serie B: entretenido, pero no se sostiene. Los más exigentes no aceptarán algunos giros del argumento. Sin destripar nada del libro, me cuesta trabajo entender cómo pudo Jacob reconocer a Abir, o cómo éste es un musulmán radical y extremista, pero tiene relaciones con una mujer de otra religión (no es coherente el planteamiento). Y hay personajes importantes para la novela, que sorprenden con actos que no tienen nada que ver con la persona (pienso en el hermano de Abir, por ejemplo).

Sí, me divertí leyendo la novela, que es muy entretenida. Y me sorprendí con el último giro de guion, muy bueno – Julia Navarro nos tiene acostumbrados a esas sorpresas –, que será imposible reproducir en una futura adaptación al cine. Pero sentí que la autora ha bajado un escalón en la calidad de su literatura. Lástima.