La Audiencia de Pontevedra le impone un año y nueve meses de prisión por apropiarse de 12.565 euros durante su etapa como trabajador de la compañía
La Audiencia Provincial de Pontevedra ha condenado a un año y nueve meses de prisión a un hombre que trabajaba como comercial y que se quedó con parte del dinero que cobraba en efectivo a clientes de la empresa para la que prestaba sus servicios.
La sentencia considera probado que el acusado se apropió de 12.565 euros procedentes de ventas realizadas durante su relación laboral con la compañía, que se prolongó desde mayo de 2016 hasta marzo de 2024.
Cobraba directamente algunas ventas
El funcionamiento habitual de la empresa permitía que el comercial cobrase directamente el importe de determinadas mercancías vendidas y entregadas a los clientes.
Durante un periodo que la resolución no concreta, el acusado hizo suyas cantidades recibidas por algunas de esas operaciones en lugar de entregarlas a la compañía.
El propio procesado reconoció durante el juicio haberse apropiado de 12.565 euros, aunque la empresa sostenía que el perjuicio era mucho mayor y reclamaba más de 40.000 euros.
La Audiencia considera, sin embargo, que no quedó suficientemente acreditada una cantidad superior a los 12.565 euros admitidos por el acusado.
Había devuelto 5.950 euros antes del juicio
Un día antes de la celebración del juicio, el hombre consignó judicialmente 5.950 euros para reparar parte del daño. El tribunal ha tenido en cuenta este pago como atenuante simple de reparación, pero no como una atenuante muy cualificada.
La sentencia lo considera autor de un delito continuado de apropiación indebida y le impone un año y nueve meses de prisión, además de la inhabilitación para el derecho de sufragio pasivo durante la condena.
También deberá indemnizar a la empresa con 12.565 euros, descontando la cantidad ya consignada, más los correspondientes intereses legales.
La resolución todavía puede ser recurrida.

