Citan a declarar como investigado al exnovio de Déborah Fernández-Cervera

Faltaban menos de tres meses para que la causa prescribiese; algo que sucedería a finales de abril; sin embargo, ahora se paraliza el plazo

La Audiencia provincial de Pontevedra ha estimado el recurso de los abogados de la familia de Déborah Fernández-Cervera, la joven viguesa cuyo cadáver apareció en una cuneta de O Rosal hace casi 20 años, y ha resuelto citar a declarar en calidad de investigado al que fue pareja de la joven, que en el entorno familiar de ésta siempre ha sido considerado como el principal sospechoso de su desaparición y muerte.

Cabe recordar que, en primera instancia, el juzgado de Tui se había opuesto a citar a la expareja, presentando la familia un recurso ante la Audiencia de Pontevedra que ha sido estimado. En este sentido, el tribunal ha ordenado que se cite a este hombre, que comparecerá el próximo 21 de febrero ante el juzgado de instrucción.

De este modo, la familia recibe la noticia que tanto tiempo llevaba esperando en una jornada en la que seis testigos han declarado en el juzgado de Tui. A día de hoy faltaban menos de tres meses para que la causa prescriba; lo haría a finales de abril, sin embargo, ahora se paraliza el plazo.

«Aún queda tiempo hasta la fecha de prescripción para que se llegue a saber qué es lo que pasó con Déborah y quién la mató», ha subrayado hoy a la salida del juzgado el abogado Ignacio Pérez Amoedo, añadiendo que espera que «se haga lo que se tenga que hacer» y que se llame a declarar «a quien sea necesario».

Déborah Fernández-Cervera desapareció en 2002, cuando tenía 21 años, después de salir de su casa para hacer deporte. Su cadáver fue localizado diez días después, rodeado de pistas falsas, en una cuneta de O Rosal, y nunca hubo nadie detenido ni formalmente investigado, hasta ahora, por este crimen.

A finales de 2019 el caso fue reabierto y a partir de ahí se han hecho varias diligencias periciales y declaraciones de testigos. Además, en mayo de 2021 se exhumó el cadáver de la joven para hacerle algunas pruebas de ADN, de las que la familia sigue a la espera de resultados.