Celta 2050

Iago Aspas celebra uno de sus goles este año. Foto: LaLiga

«Quédense los que quieran con un 90% de goles de la provincia de Pontevedra, aplaudan debutantes con el número 47 o porteros simpáticos, yo quiero ganar un titulo y que el fin de la pandemia traiga una bacanal en Plaza América»

Hace unas semanas Marc Márquez volvió a disputar un Gran Premio de motociclismo; él que es seguramente el más grande de ese deporte se encontró feliz finalizando octavo, llorando de emoción; él que colecciona títulos y revienta récords era feliz por terminar una carrera

El celtismo termina extasiado y envuelto en un optimismo perdido en un no remate de Claudio y un desmarque torpe de Guidetti, mucho tiempo, solo 4 años para los mortales, siglos cuando tienes la ventana del mejor jugador de tu historia cerrándose.

El chacho nos ha devuelto el interés, vuelve uno a consultar horarios, y hasta a veces sueña con que Ceferino se inmole y nos deje jugar la Europa League por castigo a los díscolos ricos.

Entre tanto el Villarreal ganaba un titulo europeo, la mirada de De Gea, su mayor cualidad, el mirar, presenciaba como otro equipo conseguía el ansiado título antes que nosotros, ese modelo de señor con muchos dineros que invertía en una cantera bien estructurada que acababa dando un resultado material.

Nosotros no somos el Villarreal C.F. Fin de la cita. Sin querer entrar en qué motivaciones económicas puede encontrar uno de los más importantes empresarios del país en el conjunto amarillo, nos diferencian puntos de partida, momento y filosofía vital.

El Celta está en su ventana de oportunidad, quizás la más importante de su historia junto con la época de Víctor Fernández y Horacio Gómez. Iago todo lo condiciona, el juego del equipo que es mejor cuando el de Moaña está en forma superlativa, y la actividad en despachos, es momento de endeudarse de hipotecar el futuro, de tomar riesgos, porque la ventana sigue abierta, mientras la zurda de Aspas no decaiga debemos seguir llamando a la puerta hasta derribarla

Ya no hay espacio para las apuestas timoratas. Hay que ir con todo, sin importar el crecimiento de los jóvenes ni el futuro a largo plazo, hay que rodear Iago de 10 profesionales cada domingo; se acabaron los internacionales sub 21 y las perlas que necesitan adaptación. Es momento de ir a todo con todo, es la hora de apostar fuerte porque el as lo tenemos y a partir de eso todo puede suceder.

Quédense los que quieran con un 90% de goles de la provincia de Pontevedra, aplaudan debutantes con el número 47 o porteros simpáticos, yo quiero ganar un titulo y que el fin de la pandemia traiga una bacanal en Plaza América. Disfruten los procesos a fuego lento quienes los quieran disfrutar, yo quiero ganar, quiero olvidar el penalti de Alejo, al Lens, al OM, a Boví, a Pacheco y si me apuran quiero olvidarme al fin del Toto, porque él me enseñó a soñar, pero el que es para mí, para nosotros es el ‘Chacho’. Y el ‘Chacho’ no llora de alegría por quedar octavo en una carrera, el ‘Chacho’ quiere tomarse una caña al acabar cada partido.