Brotes verdes

Eduardo Coudet dirigiendo un partido. Foto: Sports Center.

Era mayo de 2009, la crisis financiera de turno llevaba un año explotando en nuestras narices y bolsillos, José Luis Rodríguez Zapatero dijo aquello de los brotes verdes. Un año más tarde, cerca de 800.000 españoles habían perdido su puesto de trabajo.

Me gustó el Celta entre el minuto 9 y el 67, entre la enésima intervención de Rubén Blanco que nos permitió seguir vivos y el remate de Santi Mina al muñeco que pudo poner por delante a los celestes. A partir de ahí, ejercicios de optimismo dignos del circo del sol por afición y prensa, malabares de optimismo y sensaciones buenas acostándonos colistas.

¿Fue un poco mejor el Celta que los últimos 6 meses? Sí ¿Fue mejor que contra el Elche hace 15 días? Brotes verdes. Durante los primeros 10 minutos de partido el encuentro pudo quedar sentenciado, en una actuación defensiva del equipo que rozaba lo cómico. Murillo sigue siendo una sombra del que nos conquistó a su llegada; Araujo adelantó a los canteranos en la rotación seguramente porque el Chacho lo ha visto poco; los dos laterales están a años luz de su mejor versión y físicamente muy tocados.

Luego sí, un pelo mejor Brais; mejor Mina en su garra, en su pelea, en su empuje, en su intensidad; más participativo que muchas veces Denis, pero ellos tres tuvieron en sus pies decantar la balanza del partido. Los dos primeros siguen erráticos de cara a portería, el otro sigue perdiendo balones donde no debe. Mejoran, pero deben hacerlo mucho más si queremos salvarnos.

Óscar García también fue valiente en sus primeros envites, y acabó encerrando al equipo porque sabía de su endémica fragilidad atrás. De su falta de puntería arriba. El ‘Chacho’ ha comenzado valiente, puede que prefiera morir de pie, porque a él “pechos fríos no, eh, pechos fríos no”.

Los tres canteranos, 30 millones de euros de canteranos, marcaban nuestro techo al inicio de la temporada pasada, pues el nivel de Iago o hace unos meses el de Rafinha se le suponía. Ahora ellos tres, en un paisaje menos romántico marcan nuestro suelo, será el infierno o será otra  agónica salvación; a más ya no se puede aspirar cuando se es colista.

“A mi Sabino que los arrollo” gritaba Belausteguigotia  a su compañero de selección y club Sabino, en Amberes 1920, primera medalla de relevancia del futbol español. La garra era el único argumento de aquellos combinados nacionales, que tardaron casi 90 años en encontrar una generación que enterrase la furia.

Santi Mina a veces me recuerda a “Belauste” todo entrega, todo pasión. Empuje, ganas, fuerza y coraje, muy bonito todo, pero meta usted la pelotita que es el 9 querido. Se necesitan 10 goles de Santiago este año o que Mou gaste dinero en algo que no sea piedra y terrenos en Mos. Denis y Brais, más faltos de pasión, necesitan conectarse, necesitan ellos sí, que el ‘Chacho’ les haga saber que aquí y con él “pechos fríos no eh”.

Y en este futbol de 16 futbolistas por partido el Celta sufre para juntar 11 buenos. Timorato en un área, directamente abandonado a Iago en la otra, los brotes verdes tienen que ser un rescate en forma de fichajes en diciembre, y por lo menos tantos y de tanto impacto como los del pasado año. Mientras tanto, simplemente lo que estamos haciendo es engañarnos con el ‘chachismo’, que no alcanzará por sí solo. Esperemos que con los 50€ de la reserva a abonados y la inauguración de lo de Mos todo se resuelva mágicamente.