La compañía subraya que la medida resulta «desproporcionada» y apunta que el futuro de la planta de Vigo pasa por la contención salarial y la apuesta por nuevos productos
Después de que el comité de empresa de la planta de BorgWarner en Vigo abogase ayer por llevar a cabo una huelga indefinida para alcanzar un «convenio justo» ante lo que califican como «amenazas de la dirección de deslocalizar la fábrica a Portugal» si no se aceptan los «recortes que plantea su propuesta», la compañía ha respondido hoy lamentando dicha decisión.
BorgWarner Vigo critica que esta convocatoria llega en «pleno proceso de negociación para alcanzar un acuerdo en el convenio colectivo que garantice el futuro de la planta». En este sentido, en un comunicado emitido hoy, la compañía califica la medida como «desproporcionada en el peor de los escenarios posibles«, y advierte de que que «sin duda puede poner en peligro la asignación de nuevos proyectos para la planta de Vigo».
«BorgWarner Vigo lleva ya varios años sufriendo una bajada de ventas continuada asociada a la reducción en el mercado de EGR y, hoy en día, las perspectivas para el futuro del diésel siguen siendo muy pesimistas. El futuro de la planta pasa por la contención salarial y la apuesta por nuevos productos«, señalan desde la empresa.
En este sentido, afirman que están buscando buscando alternativas al diésel y trabajando para conseguir proyectos centrados en otro tipo de propulsión, y recuerdan que recientemente la compañía ha conseguido «un importante proyecto que, de asignarse a Vigo, podría cambiar radicalmente las perspectivas de futuro de BorgWarner Vigo, garantizando la carga de trabajo para los próximos años, generando de nuevo crecimiento y ofreciendo la oportunidad de seguir desarrollándose para buscar su sitio fuera de la combustión y el EGR».
Para poder lanzar ese proyecto en Vigo, BorgWarner subraya que resulta necesario «hacer cambios que permitan ganar en competitividad» y que la corporación apueste por realizar una inversión de 10 millones de euros para industrializar los nuevos proyectos en la planta.
«Desde que se retomaron las negociaciones del convenio colectivo el pasado mes de septiembre, la Dirección ha propuesto una serie de medidas orientadas a controlar los costes y centradas en mejorar la rentabilidad de la planta. Algunas de estas medidas más importantes son la regulación de las licencias y bajas, la congelación salarial, y ajustar el salario para el personal de nueva incorporación a 29.500 euros bruto/año (lo que supone un 30% más que la media del sector). Aceptando este acuerdo de negociación, la planta seguiría manteniendo un convenio con las mejores condiciones laborales y salariales de la comarca, tanto para los trabajadores actuales como para los de nueva incorporación», razonan.

