Bastaría con 10 profesionales a su lado

Iago Aspas celebra uno de sus goles contra el Sevilla. Foto: LaLiga

El Celta es como aquellos villanos de superhumor, vigoréxico arriba, potente, veloz, peligroso y vertical, y con unas piernas esmirriadas que se tambalean con pasmosa facilidad; un ataque de vértigo, una defensa de lástima

«Con Araujo, Rubén y Murillo ayer no hubiésemos palmado». Esta frase que escribió un amigo en un grupo de WhatsApp todavía retumba más que cualquier lectura de elevado análisis que haya podido uno hacer. La idea, simple, es más profunda de lo que inicialmente trasluce su tono jocoso: a este Celta, a este Iago Aspas, con ponerle 10 profesionales a su lado le llega para pelear Europa.

Al finalizar, en caliente, el genio de Moaña dejó que pudiésemos atisbar su hastío, «mira sus cambios a partir del 70 y mira los nuestros»; «la semana pasada en Vitoria teníamos 5 profesionales».

Dia das Letras Galegas

Poco después Denis Suárez, más pausado, volvió sobre la misma idea. Denis, pensando en lo suyo, dijo que no había venido para esto, que la diferencia entre un equipo que sueña con pelear la Liga y otro que va a soñar en breve con las vacaciones es la profundidad de plantilla.

Iago y Denis no son cosa menor: uno es el Celta, el de todos, el otro es el estandarte del proyecto del retorno, del corazón y la afouteza, la campaña mediática de la institución que de tanto repetirla ha quedado para wallpapers, dejando vacío de esencia a las palabras.

El Celta es como aquellos villanos de superhumor, vigoréxico arriba, potente, veloz, peligroso y vertical, y con unas piernas esmirriadas que se tambalean con pasmosa facilidad. Un ataque de vértigo, una defensa de lástima, imposible encontrar un desequilibrio como este en un club profesional que no sea el nuestro.

El Chacho al menos ha comprendido este monumental absurdo y propone: propone la guerra basada en kamikazes, porque aunque arriba mires a la cara a la élite atrás te cuesta sostenerle la mirada a un equipo amateur.

Villar, Aarón, Aidoo y Fontán han salido de cara juntos en dos partidos: 9 goles en contra, Ibiza y Sevilla, amateurs y élite. De Fontán se dijo aquel día que no era momento de emitir juicios. Aarón saben pocos si tendremos que juzgarle, el problema y problema filosófico, son el central y el portero.

Villar es uno más de esa estirpe de porteros cuyo mérito para haber debutado en el Celta es haber nacido en Galicia. No es posible analizar los partidos de Iván sin caer casi en la crueldad y un ensañamiento casi vil con sus incapacidades. E Iván, al igual que Sergio, al igual que Yoel, es buen ‘rapaz’, el segundo de sus méritos.

Aidoo es muestra de otro mal endémico de la directiva celeste: querer comprar anguila, pagar a precio de gulas y que te salgan delicias del mar. Los problemas de Aidoo son ya insuperables: la falta de entendimiento del juego, segundo gol del Sevilla; las limitaciones tácticas, tercer gol del Sevilla; y la ausencia de conciencia de sus limitaciones, cuarto gol del Sevilla. Si a eso se suman sus despistes constantes tenemos un excelente atleta y un pésimo futbolista.

La duda eterna: ir a todo, ir con todo, o poco a poco esperar a que todos los jugadores del plantel den su mejor versión posible. O rodear por fin otra vez a Iago de profesionales y durante los pocos años que nos quedan para disfrutar de él, competir y disfrutar.