Balaídos, una última bala en la campaña

El PSOE celebra un pleno extraordinario para pedir que la Xunta participe en la reforma de un estadio que Caballero anunció a bombo y platillo hace casi una década

En Vigo, como en casi cualquier otro lado, han pasado muchas cosas durante las últimas dos décadas. Tiempo suficiente para ver al alcalde, Abel Caballero, consolidar su mayoría al ritmo que hacía promesas cumplidas en mayor o menor grado. Asuntos de índole superlativa o intrascendete. Tragedias, o casi, como la del Marisquiño, o conciertos dudosos con el de Gun´s & Roses. Hechos, todos, para los que el equipo de Gobierno jamás convocó un pleno extraordinario.

Algo que sí ha considerado necesario hacer para profundizar, esta mañana, en la situación de la reforma del estadio municipal de Balaídos. O más concretamente, para politizarla, reclamando, ahora, a las puertas de los comicios autonómicos, la participación de la Xunta en la reforma. Esa misma reforma anunciada por Caballero hace casi una década y que ha inclumplido todos y cada uno de los plazos dados desde el ayuntamiento y por el alcalde.

No en vano, en a finales de agosto de 2014, Concello y Celta estrechaban sus manos para iniciar la reforma de un estadio que estaría listo a comienzos de 2017 y que costaría unos 25 millones de euros. Hoy, con una grada entera todavía por hacer, el coste final se disparará ya por encima de los 40 millones de euros.

Y pese a todos estois retrasos y costes, el Gobierno socialista ha traído hoy a colación el tema para «rechazar la actitud del presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, y denunciar el trato discriminatorio contra la ciudad de Vigo respecto a la falta de cooperación económica en la financiación de la remodelación del estadio de Balaídos».

Un marco ideal para que el portavoz socialista, Carlos López Font, considerase «un escándalo de Rueda y un ataque en toda regla a la ciudad de Vigo» que la Xunta vaya a «destinar 5 millones a la reforma del campo de Ferrol, A Malata, y cero euros a Balaídos». «Nos alegramos de todo lo bueno que se produce en Galicia, no queremos quitar nada a nadie, pero reivindicamos lo que nos corresponde», ha defendido.

A esta acusación, como no podía ser de otra manera, ha respondido la portavoz del PP en Vigo, Marta Fernández-Tapias, que pidió al Gobierno local que «deje de utilizar la obra de Balaídos como arma política» y le recordó que la Diputación de Pontevedra, con los populares al frente, apoyará los trabajos en la grada del campo municipal que utiliza el Celta con 2,5 millones frente a los 300.000 euros que tiene previsto este año el Ayuntamiento.

Asimismo, le comunicó que la Xunta no destinará «5 millones al estadio de Ferrol», como señala el grupo municipal socialista, sino «la mitad», y le exhortó a que se informe «bien».

«Una carnavalada»

En este contexto, el portavoz del BNG en el Concello, Xabier Pérez Igrexas, se ha referido al pleno extraordinario de Balaídos como «una carnavalada», recordándole a Caballero que «no es candidato» a las elecciones del domingo «aunque lo parezca».

El portavoz nacionalista fue interrumpido durante sus declaraciones por los trabajadores de Vitrasa, concesionaria del autobús urbano, en huelga indefinida desde el 25 de noviembre, que se quejaron de tener el sueldo congelado, de llevar 80 días de huelga, y le pidieron a Caballero que acepte reunirse con ellos.