Balaídos maldito

Nolito lamenta una de las ocasiones marradas. Foto: RCCelta

El Celta cae en casa por 0 a 2 ante la Real Sociedad, en lo que supone la quinta derrota en seis partidos como local, tras perdonar demasiadas ocasiones

En 1902, en Londres, Rudyard Kipling, como tantos antes, como tantos después, se burló del fútbol y de “la almas pequeñas que pueden ser saciadas por los embarrados idiotas que lo juegan”. Un buen puñado de esas almas, penitentes e inmisericordes por igual, acuden a Balaídos en horario de liturgia pagana, un jueves de lluvia demencial a las siete de la tarde. Y disfrutan, viven y sufren con su equipo, con un Celta que iba a más y que sale dominante ante una Real que ya es más, que es líder de la Liga y busca retener el liderato. Y lo consigue tras un intercambio de golpes en el que se impone 0 a 2, dibujando un escenario que deja a cada uno en su lugar, en ese que otorga la diferencia de talento y calidad. 

Durante todo el combate, el agua que no cesa empapa al Chacho y a Imanol, dos entrenadores contentos con lo que ven, con sus “embarrados idiotas” que se reparten porrazos por igual. Primero el Celta, en las botas de Denis tras golpeo de Dituro que acaba en Brais, que abre a Mallo, que centra al corazón del área, donde un delantero es tan mortífero como un puñal, donde acude el de Salceda vigoroso, que golpea pero se topa con el pecho de Ryan, que, por desgracia, estaba allí, al lugar a donde se dirige la pelota.  

Al poco responde Januzaj. Deja pasar Portu, que contacta con Silva a la carrera, que filtra sobre el belga, cuyo disparo sale fuera por muy poco. Es la presentación de lo que viene, de los mejores minutos del líder bajo esa cortina de lluvia demencial, sobre la que danza Isak para encontrar un hueco y obligar a Dituro a la parada.

Van apenas quince minutos y las “almas pequeñas” disfrutan endiabladas. Piden más, demandan más, como desafiantes peregrinos de esa liturgia pagana. Y el ritmo, como el tapiz de agua, que no cesa, un ir y venir de dos equipos que quieren la pelota, que se presionan hasta ahogarse, y no en la lluvia, que es lo de menos, si no en el campo. Un achique que provoca continuas sensaciones de peligro, del miedo al último pase que, como en el caso de Merino, no se concreta tras error de Mallo porque Aidoo llega valiente al cruce decisivo.

Y al filo del descanso, vuelve a aparecer Ryan a chut de Denis que despeja con la diestra, y al rechace cazado por Mina, que empuja con la punta de los dedos de la zurda tras girarse sobre sí mismo bajo el agua y sobre el suelo. Balón a córner y cero a cero antes de que los púgiles se marchen a tomar aire.

Quince minutos después comienza la segunda parte, con el mismo ritmo, con el mismo deleite de las “almas pequeñas”, que siguen creyendo en su equipo, en la victoria, en lo que sea, en las ocasiones que se suceden y no entran, como la de Brais, paso previo al gol de la Real, orquestado y rematado por Isak.

El delantero sueco engancha la pelota marcado por Aidoo y gira sobre sí mismo haciendo girar al central, que ya no sabe dónde está. Isak descarga sobre Portu, que descarga a su vez sobre Januzaj, que golpea una pelota salvada por Dituro, cuyo rechace coge, solo, Isak, que ha seguido la jugada al sprint, no al trote cochinero como Aidoo.

Cero a uno y el Celta que no cesa, que lo sigue intentando pese a todo. La tiene Iago un par de minutos después en otra mano salvadora de Ryan, cuyo rechace cae a Mina, que de cabeza intenta un semiglobo que vuelve a salvar el portero ‘txuri urdin’. Y a los cinco minutos es Nolito quien cabalga sobre el área de la Real buscando un tiro de los suyos, colocado al palo largo, que acaba en otro ‘uy’. Uno más.

Y por fin, tras una combinación al primer toque entre Iago, Mina y Brais, éste aloja la pelota en el fondo de la red. Un ‘coitus interruptus’ provocado por el fuera de juego, y que ya desata al Chacho, que mete en el campo a Galhardo y a Solari por Mallo y Denis. Una locura estéril que amputa el gol de Elustondo a la salida de un córner cualquiera en mitad de la lluvia que no para.

Las “almas pequeñas”, ahora sí, empequeñecen de verdad, y pierden la fe, y comienzan a abandonar un Balaídos maldito condenado a la derrota en horario de liturgia pagana o católica, es lo mismo. Tres puntos de dieciocho posibles en casa, y el agua, que no cesa, ya llega al cuello, dejando a los del Chacho tres puntos por encima del descenso. Próxima parada, Vallecas, lunes, día de Todos los Santos, a las seis y media de la tarde. La liturgia pagana de Tebas que, como la lluvia, tampoco tiene fin.