Celta y Leganés se miden en Balaídos en un duelo eclipsado por el fichaje del delantero danés por el Barcelona

En caso de vencer, los celestes dejarían a un rival directo a 5 puntos

Cuentan que sucedió en el robledo de Corpes hará cosa de diez siglos. En la extrema soledad de aquellos árboles, los dos infantes de Carrión –humillados previamente por las tropas del Cid debido a su enorme cobardía-, decidieron hilvanar una delirante venganza: azotar hasta la sangre a sus esposas, abandonándolas después a su destino, que, en este caso, y en su mente, tenía la forma de manada de lobos devorándolas. Por fortuna para las hijas del Campeador, uno de sus hombres, Félix Muñoz, había visto a los de Carrión alejarse sin motivo, y en silencio los siguió hasta el robledal, salvando así las vidas de doña Elvira y doña Sol. Lo demás es historia de venganza del Mío Cid.

Por desgracia, Carriones ha habido, hay y habrá. En todas partes. Los últimos han surgido en Barcelona y bien podrían llamarse Josep María y Eric, ya me siguen. Ambos, mil años después, han perpetrado una afrenta equiparable: la del abuso del rico sobre el pobre, del fuerte sobre el débil, sin ningún tipo de necesidad y justificación. Porque eso, y sólo eso, ha sido el fichaje de Braitwhaite: una afrenta de tal envergadura que se ha devorado sola la previa del Celta – Leganés. Un choque que algunos verán desde su atalaya con apenas 18 millones de euros menos. Qué más da.

Por fortuna, otros lo vivirán a pie de campo, entregando el alma en cada duelo. Será la afición celeste, sabedora de lo que, más allá de la sombra de Braithwaite, se juegan mañana los vigueses. Dejar al Leganés a cinco puntos. Y tal vez el goalaverage, piensan los más optimistas (3-2 en Butarque hace un par de meses).  

No será fácil. Óscar García lo sabe y lo adelanta: “Sí que es verdad que en los últimos partidos estamos jugando bien, pero también lo es que todavía estamos lejos de lo que yo quiero. Todavía tenemos mucho margen de mejora. En la posición que estamos, no podemos estar eufóricos. Nos estaríamos equivocando”.

Un técnico celeste hasta el que también llega la sombra de Braihwaite en su comparecencia ante los medios. Diplomático, echa balones fuera y mete responsabilidad a los de Aguirre: “Yo no he puesto esa norma, pero creo que el Leganés se ha reforzado con delanteros muy buenos en el mercado invernal. Espero un partido muy incómodo porque sabemos cómo juegan, lo que le exige su entrenador, y estoy seguro de que esta circunstancia que le ha pasado esta semana hará que todavía estén más motivados”.

Motivación. Eso sin duda le sobra al ‘Vasco’ Aguirre, que un poco antes no había dudado en proferir, entre risas y bajo la sombra de Braithwaite, un muy ‘mexicano’ “nos han chingado”. “No te imaginas que yendo en último lugar nos zumben a dos jugadores, así, pum. Pero hoy ha salido el sol y mientras la FIFA nos deje jugar con 11 fantástico. Yo estoy contento con lo que tengo”, ironiza… y motiva.

Y por supuesto advierte. No será fácil. “No voy a permitir el más mínimo pretexto para no dar absolutamente todo. Hay que jugar cada pelota como si fuera la última. Y el que no lo entienda, estará fuera de la lista o en el banquillo”, puntualiza.

Una dificultad de la que es perfectamente conocedor Oscar García, que desde Vigo replica que necesitarán “tener paciencia” para encontrar los espacios y desarmar al Leganés. Ahora bien, advierte, “no es lo mismo tener paciencia que dar pases que no sirvan para nada». Para evitarlo, recupera a Denis, que entra en la lista tras superar sus molestias de rodilla. Es previsible también la vuelta de Mallo tras la lesión de Kevin. En medio campo parecen fijos Brandaric, Okay y Rafinha, por lo que Pione, Brais y Mina se juegan un puesto. La punta será, muy probablemente, para Iago y Smolov. El resto corre a cuenta de Balaídos. Día grande. Día de tres puntos.