Bailando en Navidad por VigoYork

No quería despedirme de este año kafkiano suplicando conquistar la brevedad en mis escritos. A ver si por vez primera este año soy capaz. Porque al hilvanar las primeras frases, anhelo siempre la sencillez y me propongo no alargar demasiado el artículo, pero entonces, me subordino a mí mismo y todo se me va complicando. Y escribo siempre el punto final con ese sinsabor ante la certeza de que en otro texto más me he vuelto a exceder.

Para motivarme, me refugio en las luces navideñas que irradian Vigo de alegría. Me emborracho de su ilusión con estos destellos de haz que mutan de color, desaparecen y aparecen correteando intrépidas estrellándose en la noche viguesa. Y no sé si me imagino dentro del gran árbol de luz azul, o correteando por la gigantesca bola de luz incandescente, o acaso estoy flotando por las calles encima de esos camellos iluminados o tal vez estoy soñando Manhattan o quizá incluso más allá de todo, bailando por las calles de VigoYork, esa ciudad que cree y se ilusiona a pesar de este crudo año que cerramos.

Me voy conteniendo ya  mis palabras que lo prometido es deuda. Así que mientras os doy las gracias lejanos lectores de VigoHoy por dejarme husmear desde julio por vuestras peripecias ciudadanas, no olvidemos lo más importante de estos días: mirar a los ojos de quienes viven a nuestro lado.

Os deseo feliz Vigo 2021.