Aspas: «Debutar en Balaídos con 25.000 personas era un sueño de niño»

El delantero celeste rememoró también sus lagrimas contra el Villarreal. Foto: LaLiga

El delantero celeste rememora en «Conversas Estrella» su debut ante el Alavés, en una charla con su entonces entrenador Eusebio Sacristán

Era una tarde cualquiera del mes de junio. Hace casi 11 años. Así de rápido vuela el tiempo entre la hinchada. El Celta, aquel Celta, se debatía entre la vida o la muerte. Entre el infierno de Segunda y la nada del descenso. Y a falta de poco más de media hora parecía satisfecho con la nada. Pero entonces llegó él, y reclamó para siempre su esquinita de gloria entre el celtismo.

Iago Aspas lo recuerda desde el presente, pero sigue manteniendo la misma ilusión de un niño que terminó por cumplir todos sus sueños: «Debutar en Balaídos con 25.000 personas era un sueño de niño«. Tal vez hacerlo con el doblete que certificaba una salvación en el infierno está fuera de las palabras posibles para catalogar aquella gesta.

Aspas recuerda la historia junto a Eusebio Sacristán, su entrenador entonces. Ambos reparten momentos y sonrisas en «Conversas Estrella«. «Para mí fue mi primer gran día en el fútbol de élite, el que había soñado desde pequeño, debutar con mi gente y poder salir por la puerta grande», continúa Iago atando sus recuerdos. Lo hace con la naturalidad propia de los genios: «No tenía nada que perdery sí mucho fútbol por demostrar».

Aquel día comenzó una carrera que condujo al de Moaña hasta Liverpool en el verano de 2013, antes de volver a España: a Sevilla y a Vigo. «En Inglaterra no jugué, y al año me quería venir. Me dijeron aguanta que van a salir compañeros, pero a mí me gusta jugar y disfrutar del fútbol y si no es en un lado, tengo claro que será en otro».

Aquí, en Vigo, vaya si lo ha hecho. Rozó la final de Copa y de Europa League en aquella histórica temporada con el Toto; y salvó el año pasado al Celta otra vez de la nada o del infierno tras casi tres meses lesionado. «Ahí sí que llevaba una mochila encima. Eché mucho tiempo fuera, con mucha presión en la calle, en el súper, en la farmacia. Cada partido en Balaidos era un sufrimiento, la presión que tenía encima y no me pude aguantar. Igual hubiera sido más fácil romper a llorar con 22 que con 31 y con dos hijos encima. Para que veas cómo es el fútbol«. Como la vida misma.