Las fuertes lluvias caídas durante el fin de semana ofrecían ayer la misma estampa de siempre: la de un municipal asolado por el agua
El comienzo de año no ha traído ninguna novedad a Balaídos, al menos, en lo relativo a las inundaciones. Las fuertes lluvias caídas durante el fin de semana ofrecían ayer la misma estampa de siempre: la de un municipal asolado por el agua pese a una reforma que entra ya en su octavo año y que supondrá unos 40 millones de euros pagados por todos los vigueses.
Las fuertes lluvias provocaron durante toda la jornada de ayer zonas intransitables alrededor del estadio tras el desbordamiento del río Lagares. La tienda del club, situada en uno de los bajos, y el túnel de vestuarios fueron las zonas más afectadas.
La alerta amarilla dejaba este fin de año numerosas incidencias, hasta el punto de que el propio ayuntamiento de Vigo suspendió el sábado la carrera San Silvestre y la fiesta de Fin de Año por el temporal de lluvia y viento.
El Celta no volverá a jugar en su estadio hasta el próximo viernes 13 de enero, cuando reciba al Villarreal.

