Ande yo caliente y ríase la gente

«Hoy nuestro dictador máximo ha decidido que a unos delincuentes, juzgados, condenados y encarcelados por delitos de suma importancia en aplicación de la ley, se les ponga en la calle en aplicación de un indulto concedido, en absoluto fraude de ley, al no darse ni una sola de las condiciones que la ley permite a la hora de tales concesiones»

He defendido en reflexiones anteriores, que a mi entender, la democracia como sistema está agotada por puro deterioro continuado de una paulatina mala utilización, y por su propia utopía de pensar que sociedades mediocres, mal informadas y despreocupadas ante los problemas comunes, pueden encontrar la excelencia en cuanto a la utilización y ejercicio del poder, dando frutos adecuados a las múltiples necesidades de la sociedad, y lo he hecho con sobrados y motivados argumentos, que no repetiré de nuevo, por no aburrir. Hoy se ha convertido en un cómodo y rentable modo de vida de personajes que, en general, dejan muchísimo que desear, tanto en lo personal como en su preparación e ideología, cada vez más huérfana de notoriedad, e incluso que en lo particular han llenado nuestra vida diaria de ejemplos indeseables, de ausencia de todo tipo de virtudes, y de actitudes canallas, opuestas de lleno al ejemplo debido hacia sus administrados.

Desde que Churchil acuñara aquello de que se trata del menos malo de los sistemas, ha pasado ya casi un siglo, un tiempo en el que la tecnología ha evolucionado enormemente, permitiendo hoy en día el resultado, al instante, si se quisiera, de la voluntad popular, del conocimiento de los problemas y de sus posibles soluciones, de sus repercusiones y de todo tipo de análisis a priori sobre posibles aplicaciones, a decisiones que estarían al alcance de los más preparados si ello fuera un objetivo prioritario, como de poner al alcance de la sociedad la información veraz y los pros y los contras de cualquier asunto a tratar. Un tiempo suficiente como para no tener que desear un sistema “menos malo”, sino para exigir el idóneo, el más efectivo, el más seguro, el que ofrezca los mejores resultados, algo que hoy, si se quisiera, si no hubiéramos puesto a la zorra a cuidar las gallinas, y no siguiéramos condicionados por ello, sería perfectamente factible.

Las distintas mafias al cuidado de supuestas ideologías se han hecho cargo del sistema en forma de “partidos políticos” en los que solo una oligarquía dependiente del poder económico (financieras, grandes multinacionales, aseguradoras, etc.) maneja a su antojo voluntades, tanto populares como mediáticas, quienes a su vez se cuidan muy mucho de que exista una confrontación permanente improductiva para asegurar en el administrado la supuesta “esencia” del sistema, quien acaba esperando y convenciéndose que con su “voluntad” algo cambie, para que todo siga igual, como dueños de una ganadería en la que colocan a su frente un pastor que la pasea a su antojo por distintos e interesados pastos, ayudado por perros mediáticos que se cuidan de encauzar al rebaño y estigmatizar a quienes pongan en duda sus bondades (lo políticamente correcto). Nada nuevo históricamente, pues antes eran los guerreros a sangre y fuego quienes imponían las reglas de acceso al poder, luego la Iglesia, y hoy con otras formas, el comercio internacional, la economía global.

La democracia como sistema que teóricamente deposita el poder en el pueblo ha sido burlada sistemáticamente, al haber sido pragmática y perversamente adjetivada (delegada, indirecta, representativa, etc.) y puesta en manos de auténticas mafias (partidos políticos), donde distintas oligarquías colocan a dictadores al frente, quienes, a su vez, al dictado de los intereses de quienes dominan la economía, hacen y deshacen a su antojo, engañando permanentemente a un pueblo inculto, seguidista, pésimamente informado, pasota y convenientemente polarizado para que parezca que es quien decide. Un sistema orquestadamente manipulado, al servicio siempre del auténtico poder y en el que la mentira es su principal arma, donde personajes como el guaperas se encuentran a sus anchas.

Sin embargo hay un tesoro que la sociedad en general ha conquistado y que aun perdura, al menos en los países más civilizados, un tesoro que aun tras múltiples embates sigue más o menos firme en aras de una convivencia pacífica, la joya de la corona en materia política. El Estado de Derecho. 

El mejor invento de pacificación del género humano, que sí funciona correctamente cuando no se adultera, algo que también ocurre en no pocos países, pero que está por encima de cualquier sistema de consecución del poder, pues se trata del mantenimiento del imperio de la ley, de la garantía de que nuestras relaciones se han de mantener en el paraguas de la ley, que esta será respetada. Para ello se inventó la teoría de los tres poderes independientes.

España, un pais en el que la calidad democrática deja mucho que desear, pues las elecciones se llevan a cabo a partir de listas cerradas y blindadas, en las que el pueblo solo tiene la opción de votar aquellos saldos, en forma de paniaguados, que le ofrecen unos partidos en los que el número de afiliados no llega al 1% de los españoles, mientras las oligarquías que las dirigen y deciden quienes van en las listas y en que orden, no llega ni al 0,001%, la posibilidad del españolito pensante e informado, de votar a alguien con autentica valía, resulta una absoluta utopía.

Por otra parte, al ciudadano solo se le deja votar al Congreso de los Diputados y al Senado (el poder legislativo), ni al Gobierno (poder ejecutivo), ni al poder judicial, suficiente para que ese pueblo se crea que decide algo. El resto se supone que también lo decide el pueblo por voto delegado, indirecto o representativo, en la obligación de considerar que aquellos colocados en las listas representan nuestra voluntad, nuestros intereses y nuestras querencias. A partir de esa entelequia, calladitos durante cuatro años (el poder popular), ¿no?. 

A partir de ahí, base de lo demás, la calidad del Estado de Derecho, parte de un gravísimo handicap.

Las mafias de los partidos han conseguido ya anular la casi totalidad de la supuesta independencia que se le supone a los tres poderes, e incluso, como veremos, no solo lo pretenden con el poder judicial, sino incluso anulando sus decisiones y tergiversando la ley y sus consecuencias, en beneficio de tales mafias, de sus capos y sus manipulaciones, para conservar el poder.

Hoy disponemos de un Senado que nada tiene que ver con el mandato constitucional para el que fue creado, como cámara de representación territorial, en consonancia con la desmembración del Estado, en una verbena de autonomías, relegando ese supuesto “poder” a una cámara de segunda lectura que, al igual que la primera, acaba dependiendo, no de las deliberaciones necesarias para la obtención de leyes representativas de los intereses de todos, sino de la única voluntad del gobierno y sus aliados, en definitiva, del dictador de turno y quienes le sostienen a cambio de poder mojar en la salsa, lo que nos lleva a que si existen 10 partidos representativos, bastaría con 10 diputados, uno en cada partido, portadores de los votos que ordene su líder, ya que nunca existen debates que puedan captar votos en función de argumentos, sino simplemente alianzas de conveniencia en el mantenimiento del poder. Eso en cuanto al llamado poder legislativo, el único formado a partir de la manipulada participación ciudadana.

En cuanto al poder ejecutivo, el gobierno, sin intervención alguna en cuanto a su constitución por parte de los ciudadanos, lo encabeza, con independencia de voluntad popular alguna, quien consigue alianzas mayoritarias entre los líderes de los distintos partidos, coronando al líder resultante, quien pasa a convertirse en el dictador máximo, quien a su vez nombra a todos los componentes de un gobierno formado por personas a quienes nadie ha votado para tales cargos (ministros), ni a quienes se exige conocimiento alguno de la materia encomendada, sino simplemente fidelidad al líder, diga, haga, o decida las mayores bobadas.

Finalmente el poder judicial, el poder de quienes controlan el correcto funcionamiento del Estado de Derecho, lo nombran también los líderes de los principales partidos, sin intervención popular alguna, ni siquiera por voluntad de los propios profesionales del derecho y la judicatura, y eso aunque pasen meses o años de su plazo correspondiente, si la solución no atrae a sus exigencias particulares.

Si ello ya es muy preocupante, pues nada tiene que ver con una verdadera división de poderes, cuando el ejecutivo no solo pretende influir e intervenir en el judicial, sino que se salta sus decisiones a la torera, y ello utilizando fraude de ley, el asunto se convierte en una agresión al Estado de Derecho de gravísimas consecuencias.

Hoy nuestro dictador máximo ha decidido que a unos delincuentes, juzgados, condenados y encarcelados por delitos de suma importancia en aplicación de la ley, se les ponga en la calle en aplicación de un indulto concedido, en absoluto fraude de ley, al no darse ni una sola de las condiciones que la ley permite a la hora de tales concesiones, y ello en función de un principio fundamental de aplicación de la política penitenciaria, cual es la redención del delincuente para su reinserción en la sociedad, respetando sus leyes, fin último de la política penitenciaria.

Se ha indultado a políticos secesionistas que, explícitamente han manifestado no renunciar a intentarlo de nuevo, ni han mostrado arrepentimiento, ni han restituido absolutamente nada del mal causado por ello, ni devuelto el dinero utilizado en malversación de fondos para el logro de sus fines delictivos, no reuniendo ni uno solo de los condicionantes necesarios para la concesión de tales indultos.

Se ha atrevido además nuestro dictador máximo, a argumentar que en la aplicación de la ley hay un tiempo para la condena y otro para el perdón, sin duda un argumento que puede ser político de conveniencia pero para nada jurídico, y menos para presos comunes que, como ciudadanos, tendrán similares derechos a ello. También se argumenta que se lleva a cabo en interés nacional. ¿Que interés tiene la nación en que aquellos que quieren partirla y luchar contra su unidad, y que lo han pretendido saltándose la ley puedan insistir en sus metas?. ¿El interés de España es favorecer que Cataluña se vaya?. Si se trata de no molestar a quienes atentan contra nuestro Estado de Derecho en forma de cometer determinados delitos perfectamente tipificados en nuestro ordenamiento jurídico, aclárese con que delitos no debemos molestar al delincuente y con cuales si, y si el hecho de ser políticos quienes los cometen les exime del cumplimiento de la ley o no.

Se nos argumenta además que es tiempo de dialogo, y ello con unos delincuentes que ya han manifestado que su interés último, al que supeditan todos los demás, es el logro de la independencia, en principio a partir de un referéndum ilegal que la Constitución impide, que pasa por la amnistía a delincuentes fugados de la justicia, como si aquí no hubiese pasado nada, y todo ello en aras de seguir contando con el apoyo de tales especímenes para no perder el poder político, objetivo último de nuestro dictador de turno, quien ha manifestado sobradamente ser capaz de pasar por absolutamente todo por lograrlo y que ahora pretende convencernos a todos de la bondad de darle la puntilla a nuestro ya maltrecho Estado de Derecho.

Pero lo peor no es que un canalla pretenda atropellar nuestros derechos en beneficio propio, sino que, como siempre, cuenta con apoyos tan significativos como buena parte de la prensa (el llamado cuarto poder), la patronal empresarial y la Iglesia, y ello en beneficio de auténticos fascistas, pues no olvidemos que el fascismo es un exacerbado nacionalismo excluyente, odiador de sus supuestos enemigos, intransigente con lo que no sean sus propios planteamientos, amparado en grupos paramilitares y juventudes extremistas, con apoyos en buena parte de las instituciones, y dispuesto a incumplir las leyes con tal de conseguir sus objetivos, es decir, absolutamente todo lo que se da actualmente en el nacionalismo catalán. 

Tenemos un dictador, que para llegar al poder se ha aliado con antiguos terroristas, comunistas, secesionistas, delincuentes, y ahora incluso pretende favorecer al actual fascismo español, a costa de todo y de todos, con tal de conseguir sus propósitos, y mientras, el pueblo español… a verlas venir.

Un pueblo con una democracia de chiste, un Estado de Derecho en descomposición, un dictador como jefe máximo del invento, y unos fascistas que imponen condiciones, que odian y carecen de respeto alguno por el rey (jefe del Estado) ni por el pueblo español, a quien sus líderes odian y han tachado con los más insultantes descalificaciones, unos lideres que empezando por el inefable Pujol, un recalcitrante delincuente como jefe de una banda familiar mafiosa, seguido de Mas, otro juzgado y condenado delincuente, con Puigdemont huido de la justicia, o al secuaz Quim Torra, el odiador a quien le debemos la calificación que hizo de los españoles «Ahora miras a tu país y vuelves a ver hablar a las bestias. Pero son de otro tipo. Carroñeras, escorpiones, hienas. Bestias con forma humana, sin embargo, que beben odio. Un odio perturbado, nauseabundo, como de dentadura postiza con verdín, contra todo lo que representa la lengua.»…«Hay algo freudiano en estas bestias. O una pequeña sacudida en su cadena de ADN. ¡Pobres individuos!» —Extracto del artículo «La llengua i les bèsties», de Quim Torra (El Món, 19 de diciembre de 2012). Hoy, otro presidente, Pere Aragonés, de apellido que certifica una origen contrario a una supuesta legitimidad patria, dispuesto a delinquir de nuevo, quien huye del Rey y, ni siquiera por educación, es capaz de recibirlo, aparece como el objeto oscuro de deseo del guaperas, el dictador máximo de un socialismo de nuevo cuño, de viejas prácticas y de conocidas maneras. El “hecho diferencial”.

Esta es la realidad actual de la ejerciente política española en el poder, de una política que permiten sus ciudadanos con su indiferencia y su encandilamiento con el guaperas, que la cúpula empresarial da por buena con tal de seguir facturando, la Iglesia aprueba, siempre al sol que más calienta, los fascistas imponen, los comunistas aplauden con tal de socavar los cimientos del Estado de Derecho, la prensa asienta con tal de seguir subvencionada, en una vorágine cochambrosa de liquidación de valores, y todo ello mientras los cada vez más menguantes ciudadanos de bien, hemos de soportar, condenados a ser minoría, y a vernos señalados y acusados de obstruccionistas y enemigos del diálogo y la condescendencia.

Ahora, al parecer, el indulto se hará también extensivo al Tribunal de Cuentas para que lo estafado se les perdone en señal de buena voluntad, mientras el españolito de a pie, que no ha estafado a nadie, ni delinque, ha de liquidar sus deudas con Hacienda so pena de todo tipo de multas, recargos, investigaciones, amenazas, penas de telediario, etc.

De momento y tras la primera reunión entre Pedros y con una duración de unas dos horas, según el mentiroso compulsivo, no se ha hablado de independencia ni de temas delicados, tratándose simplemente de una aproximación y contacto fluido en pro del dialogo y bla, bla, bla. En cuanto al otro Pedro, al complice de los delincuentes, dejó claro el que todo ha de pasar por una amnistía, un referendum vinculante y la autodeterminación. Queda claro, ¿no?.

Se trata de dos dirigentes, prisioneros ambos de sus alianzas, que para nada hablan hacia los ciudadanos en general, pues lo que estos piensen les trae sin cuidado, al menos hasta las próximas elecciones, sino para quienes les sostienen en sus gobiernos, en un lenguaje interno en el que el bajito ha de mantenerse duro e intransigente en sus demandas, que ha de poner sobre la mesa desde el primer día, sin cesión alguna que no comprometa el apoyo de los fascistas que lo sostienen, ni le puedan acusar de flojo ante la irrenunciable meta de conseguir para Cataluña su independencia, por las buenas o por las malas, una independencia que, sin renunciar a ella, se irá demorando en tanto se negocia el referéndum, la amnistía, la condonación de la deuda, una fiscalidad similar a la del Pais Vasco y Navarra, más cesiones de competencias y todo ello en pro de allanar el camino hacia la meta final. Por parte del guaperas, sostenido en su gobierno por el bajito y su tropa, amen de comunistas, terroristas vascos y demás fauna política, el lenguaje ha de ser de prudencia y mentira, sin molestar demasiado a unos y a otros, pues el lio que tiene en su propio partido, no estalla, solo por el hecho de que actualmente todos tocan moqueta pero…   Nunca la independencia de Cataluña, no sin antes haber cedido lo que sea en materia económica para ir haciendo tiempo y caja y seguir manteniendo el poder, y posteriormente la del país vasco, han estado tan cerca de cumplir sus expectativas.

¿Qué será de nuestro Estado de Derecho y de nuestra dignidad?

Sigo pensando que lo más grave no es que nos gobiernen unos canallas, mentirosos compulsivos y sin escrúpulos, sino que el pueblo no solo lo permita, sino que pase ampliamente de todo, como si no fuera con ellos, en una dejación de deberes cívicos altamente alarmante, donde cada uno va a lo suyo y le trae sin cuidado el deterioro social, mientras no les rebote directamente, potenciando una situación de progresiva ignorancia que les aparte de preocupaciones.

Hoy España vuelve a ser la de, ande yo caliente y ríase la gente. Mientras, el Estado de Derecho, sin demasiado amparo, se va deteriorando a pasos agigantados.