La Asociación Vecinal reclama al Concello una actuación urgente en el edificio de la calle Enrique Lorenzo y reitera su exigencia de que se convierta en una biblioteca y no en una simple sala de lectura
La Asociación Vecinal de Teis ha alertado del riesgo de caída de piedras desde la fachada del antiguo centro de salud, situado en el número 54 de la calle Enrique Lorenzo, y advierte de que la situación podría derivar en un accidente si no se actúa con rapidez.
El inmueble permanece cerrado desde hace 25 años, tras la construcción del actual centro de salud del barrio, y presenta un evidente estado de deterioro exterior que, según los vecinos, supone un peligro para los viandantes que transitan diariamente por la zona.
Petición urgente de medidas de seguridad
Desde la entidad vecinal aseguran haber remitido un escrito al Concello de Vigo solicitando que, de manera urgente, se adopten las medidas necesarias para evitar cualquier incidente. En concreto, reclaman que se proceda a la retirada o aseguramiento de las piedras sueltas de la fachada, así como a la señalización inmediata del entorno para advertir del posible riesgo.
Los vecinos subrayan que el edificio se encuentra en una vía con tránsito habitual de peatones y vehículos, lo que incrementa la preocupación ante un eventual desprendimiento.
Una biblioteca pendiente desde hace más de una década
Más allá de la cuestión de seguridad, la Asociación Vecinal de Teis vuelve a poner sobre la mesa el futuro del inmueble. El colectivo insiste en que el antiguo centro de salud debe destinarse a la construcción de una biblioteca para el barrio, y no limitarse a una sala de lectura como figura en el proyecto municipal previsto para 2025.
Recuerdan que esta dotación cultural fue prometida hace casi 12 años y que el anuncio de su construcción se ha reiterado en más de 20 ocasiones a lo largo de este tiempo, sin que hasta el momento se haya materializado.
Para los vecinos, Teis necesita una infraestructura cultural de entidad, equipada con fondos bibliográficos y servicios acordes al siglo XXI, que contribuya a dinamizar la vida social y educativa del barrio. Mientras tanto, reclaman que, al menos, se garantice la seguridad en el entorno de un edificio que lleva un cuarto de siglo cerrado y cuya degradación empieza a generar preocupación real entre la ciudadanía.

