AIMEN participa en un proyecto europeo que contribuirá al suministro de una energía geotérmica más limpia y rentable

El Proyecto GECO, “Geothermal Emission Control”, tiene por objetivo la aplicación de una tecnología innovadora capaz de limitar las emisiones de dióxido de carbono (CO2) provenientes de las plantas geotérmicas a través de la condensación y reinyección de gases en el subsuelo

.- AIMEN Centro Tecnológico forma parte del consorcio europeo que desarrolla el Proyecto GECO, “Geothermal Emission Control”, que tiene por objetivo la aplicación de una tecnología innovadora capaz de limitar las emisiones de dióxido de carbono provenientes de las plantas geotérmicas a través de la condensación y reinyección de gases en el subsuelo. El proyecto, que cuenta con un presupuesto de 18 millones de euros, está financiado por la Comisión Europea en el marco del programa H2020. Se trata de la primera vez que AIMEN consigue financiación europea para un proyecto en relación con la geotermia.

La tecnología desarrollada contribuirá al suministro de una energía geotérmica más limpia y rentable para su uso a escala europea y mundial y resolverá los problemas medioambientales asociados al alto porcentaje de emisiones de CO2 que generan las plantas geotérmicas actualmente.

Esta nueva tecnología, demostrada con éxito a escala piloto en Islandia, convierte el dióxido de carbono liberado por las plantas geotérmicas en un mineral solidificándolo a mil metros bajo tierra y transformándolos en productos comerciales como cementos o áridos. Para ello, primero se realiza la captura del CO2 que viaja en el vapor expulsado a la atmósfera por la planta geotérmica y se disuelve en grandes volúmenes de agua. Este líquido efervescente es enviado por un entramado de tuberías hasta el sitio de inyección y, desde allí, se bombea a alta presión hasta unos 1.000 metros bajo tierra.

En cuestión de meses, una serie de reacciones químicas harán que el CO2 se convierta en roca sólida, lo que impedirá que vuelva a la atmósfera, al menos durante los próximos dos millones de años. La base basáltica del terreno en el que se está probando en Islandia contiene altos niveles de calcio, magnesio y hierro, y son rocas porosas que ayudan a que el dióxido de carbono inyectado se solidifique y se fije como carbonatos estables.

Además de probarse en un yacimiento de basalto de alta temperatura en Islandia, las innovaciones implementadas en el marco del proyecto GECO se aplicarán en un yacimiento de gneis de alta temperatura en Italia, en un yacimiento volcánico de alta temperatura en Turquía y en un yacimiento granítico de baja temperatura en Alemania.

Un programa de monitorización, análisis geoquímicos y un modelizado integral permitirán, además, caracterizar la reactividad y el comportamiento de los fluidos reinyectados en los diferentes sistemas geotérmicos y crear así herramientas más precisas para predecir las reacciones que se darán bajo diferentes condiciones de operación.