A nova mentira

Una victoria en 12 partidos, 3 goles en un mes, más de 400 días sin ganar sin gol de Iago Aspas. Los sospechosos habituales, lleguen del Bósforo o de Mos continúan sembrando dudas y calamidades, y aún así en palabras del director deportivo «si los jugadores suben de nivel, podrán hacer mejor curso que el año pasado». Y si mi abuela hubiera tenido ruedas, sería una bicicleta.

La pandemia aprieta economías como aprieta salas de UCI, nada que objetar. Tan cierto como que entre Okay, Beltran, Santi Mina, Emre Mor, Araujo, Aidoo, Jozabed, o el Toro Fernández hay 80 millones de inversión. Quizás alguna razón hay además del Covid para no estar boyante.

«Ha habido muchísimas bajas, muchísimos jugadores han terminado, y los puestos que necesitamos de acuerdo con el míster son un ocho, un nueve, un lateral y un extremo. Si LaLiga empieza mucho antes de enero tendremos que plantearnos el fichaje de un guardameta».

Esta frase la pronuncia Carlos Muriño en agosto. Las circunstancias económicas o sociales no han cambiado demasiado, las reglas de la ‘nova partida’ parecen similares. Pero no ha habido ni lateral, ni 8, ni 9, el extremo vino como un amor de verano y con el portero a los viejos del lugar nunca nos engañaron.

«No puedo ponerle una pistola en el pecho a Costas y Saez» exclamaba Miñambres sorprendido ante las preguntas por los dos descartes de entre los 6 centrales de la plantilla. Quizás esos dos jugadores fueron impuestos por una intervención divina a la plantilla, quizás la figura jurídica del despido no es algo que conozca el de Astorga, quizás el haber negociado el penoso acuerdo por Maxi con el Valencia le obliga a no hurgar demasiado.

Dicen las malas lenguas que de Lobotka y Maxi no se ha recibido un euro. Imposible que alguien tome el pelo a Antonio Chaves, jamás nos lo creeríamos, absolutamente imposible, mentiras, aunque quizás explicarían cierta falta de liquidez para acometer fichajes que deberían estar al alcance de tan saneada economía como la celeste, y aun así…

Rafinha se fue a París y mutó en Rafael, y en Vigo se intentó hasta ultimísima hora su fichaje. Extenuado el club olívico no pudo hacer nada ante los petrodólares parisinos. El PSG necesitado de talento diferencial en medio campo optó por tirar la casa por la ventana y pagar nada por Rafinha, quizás 3 millones de euros, si los variables casan, inasumible.

Y fue 100% Vigo y se cayó la ciudad del nombre; fue un proyecto a la inglesa manteniendo un entrenador durante años, y resultó que tampoco era; fue una oferta sellada y lacada desde China que se iba a llevar el club; fueron 4  fichajes y fue una vez más todo una gran mentira; sin chistecitos en redes sociales de familiares directos del presidente, sin ilusión desbordada, un truco poco trabajado.

El espejo de Valencia adelgaza la vergüenza y empequeñece la sensación de ridículo en este mercado, porque caen desde más alto, porque lo suyo tiene más delito, pero el problema es que nos dirigimos al mismo sitio que ellos, con una plantilla sin apenas jugadores de nivel contrastado y un entrenador sin experiencia en primer nivel y con las mismas carencias que sus predecesores.

Un año más vamos a desperdiciar a Iago Aspas, un año más le hemos dejado sólo, y nos queda tan poquito por disfrutar de él que duele verlo ya cansado, sin ganas de buscar una excusa en las entrevistas y siendo como me dijo el otro día un amigo, un Sisifo de Moaña al que siempre le tiran la piedra al amanecer.