A Guía, el emblemático monte de Vigo sentenciado al abandono y al vandalismo

Árboles que llevan años sin podarse tapando las vistas, basura acumulada y pintadas en el muro de la ermita impiden que la zona sea un reclamo turístico ante la injustificable dejadez del Concello

Ningún vigués entiende el abandono que sufre A Guía, una situación que el alcalde, Abel Caballero, y su gobierno llevan años permitiendo pese a tratarse de una de las zonas más emblemáticas y más visitadas de la ciudad.  

El que en su momento fue uno de los mayores reclamos turísticos de Vigo es hoy un lugar en el que la limpieza y el mantenimiento brillan por su ausencia, sin instalaciones ni servicios básicos y de complicado acceso.

Las impresionantes vistas y las cuidadas zonas verdes hicieron que A Guía se convirtiese en uno de los principales puntos de interés de la urbe, un paraíso del que hoy solo queda el recuerdo.

Lamentablemente, el panorama que nos encontramos en la actualidad es bien distinto: un paseo sin iluminación, maleza, farolas tapadas por el ramaje de árboles que llevan años sin podarse y que también impiden disfrutar de una de las mejores panorámicas de la ciudad. Pintadas en los muros, basura acumulada por todas partes, papeleras rotas o cableado visible… esa es la realidad de la zona a día de hoy.

En lo que se refiere a instalaciones, no se dispone de baños públicos ni de cafetería, algo que resta atractivo a los turistas. Además, los accesos peatonales de tierra a la ermita son inaccesibles porque están repletos de socavones y desniveles, obligando a utilizar la carretera a pesar de los riesgos que esto supone a las familias que acuden con carritos de bebés o a las personas con movilidad reducida.

El deterioro de este espacio ha ido in crescendo en los últimos años hasta llegar a la peor situación de su historia y ante la despreocupación del Concello, que elude dar una solución a esta vergonzosa estampa para Vigo.

Por todo esto, los vecinos exigen una actuación inmediata, urgente e integral de A Guía, indignados por la injustificable dejadez del alcalde que, como con otros problemas, opta en este caso por mirar hacia otro lado. Y Vigo no puede permitirse el lujo de renunciar a ninguna de sus potencialidades turísticas, toda vez que el Concello ya ha renunciado a sumarse también al desarrollo del fenómeno del Camino de Santiago.