El obispo don Luis Quintero recibía el decreto de concesión el pasado fin de semana, culminando así un proceso que se inició en abril de 2018
La distinción se comunicará oficialmente a los fieles el 15 de agosto, fiesta de la Asunción de Santa María, patrona de Vigo
El templo podrá contar con su propio sello y escudo, y lucirá en el altar mayor dos símbolos de la dignidad papal: el conopeo y el tintinábulo
Los fieles pueden obtener indulgencia plenaria el día de la Cátedra de San Pedro (22 de febrero), el día de San Pedro y San Pablo (29 de junio), el aniversario de la exaltación del Papa (19 de marzo), el de la dedicación del tempo y el de la concesión del título, más otra fecha a señalar
Todo comenzó con una conversación informal entre el cardenal Carlos Amigo y el párroco don Moisés. Un pequeño «susurro» al azar. «Me dijo que estábamos perdiendo una oportunidad; que la concatedral reunía todos los requisitos para ser basílica», prosigue el relato don Moisés. Una diminuta llama que se quedó prendida en la mente del sacerdote y que hoy ha terminado por iluminar toda la ‘colegiata’ con el decreto de concesión de la dignidad de basílica.
El templo vigués, cuya nave central terminó de construirse en 1.836, y que ostenta el título de concatedral desde 1959 -tras la designación de la antigua diócesis tudense como Tui-Vigo-, obtiene ahora del Papa Francisco esta nueva distinción, convirtiéndose en la primera iglesia de la diócesis que ostenta el título de basílica. Un reconocimiento que, en Galicia, al margen de las catedrales, sólo poseen otros dos templos: Santa María la Mayor en Pontevedra, y San Martiño de Mondoñedo.
«Queremos transmitir el gran gozo que compartimos, y dar las gracias al Santo Padre», ha manifestado el obispo Luis Quintero, que ha anunciado que esta distinción se comunicará oficialmente a los fieles el 15 de agosto, fiesta de la Asunción de Santa María, patrona de Vigo.
Un proceso de menos de dos años
El vicario general de la diócesis, don Juan Luis Martínez Garrido, ha sido el encargado de explicar un proceso que, finalmente, se ha podido concretar en menos de dos años. Así, y como recuerda, el primer paso se dio el 19 de abril de 2018 con el envío a la Nunciatura apostólica de un primer texto provisional en el que se recogían las características de la concatedral y los motivos para optar a su distinción como basílica.
Entre los requisitos que debían cumplirse figuraban tres: ser un templo con un cierto porte arquitectónico; ser foco espiritual de gran devoción para una comunidad determinada; y poseer un tesoro espiritual al que se le da culto ininterrumpido, bien sea al Señor, a la Virgen o a un santo. En el caso de Vigo, el Santísimo Cristo de la Victoria. «Ser basílica nos va a permitir unir más a las iglesias parroquiales de la ciudad, cambiar muchas dimensiones, y reforzar la devoción al Cristo de la Victoria», relata el obispo.
Honores y beneficios
La tradicional ‘colegiata’ viguesa, hoy ya concatedral-basílica de Santa María, contará desde ahora con una serie de honores, deberes y privilegios, relata don Alberto Cuevas, responsable de la delegación de medios de comunicación de la diócesis.
Los honores, además de poder contar con su propio sello y escudo, le permitirán lucir en el altar mayor dos signos de la Santa Sede: el conopeo y el tintinábulo. Los deberes pasan por hacer de las celebraciones litúrgicas un modelo y ejemplo para los demás templos de la diócesis, y por celebrar de modo solemne las fiestas de la Cátedra de San Pedro (22 de febrero), el día de San Pedro y San Pablo (29 de junio), el aniversario de la exaltación del Papa Francisco (19 de marzo), el de la dedicación del tempo y el de la concesión del título de basílica. Estas fechas, sumadas a otra que se elegirá libremente permitirán a los fieles que visiten el templo obtener indulgencia plenaria, siempre que cumplan con los requisitos de confesión, comunión y oración por el Papa.
En definitiva, y como detalla Cuevas, el título de basílica viene a reconocer la historia, la cultura y la vida litúrgica y pastoral de la ‘colegiata’, que suma ya casi dos siglos enclavada en pleno corazón de la ciudad.




Bien por Don Moisés